Ver a La Habana limpia ha sido por años una las aspiraciones de quienes la viven, visitan y quieren desde la distancia. La basura por las esquinas, calles, aceras, espacios abiertos… forma parte de la visualidad de esta urbe, cuyo cumpleaños 500 constituye un estímulo para cambiar ese lamentable panorama.

“El impacto en la higiene será paulatino, no podemos aspirar a que sea inmediato”, afirma Onelio Ojeda López, director de Servicios Comunales de La Habana. Foto: Ricardo Tamayo Pérez

El director de Servicios Comunales de La Habana, Onelio Ojeda López , comentó que aquí se generan, aproximadamente, 23 814 metros cúbicos (m³) diarios de diferentes tipos de desechos sólidos, escombros y restos hospitalarios y del comercio, pero solo se recoge como promedio 19 000-19 500 m³ al día.

De manera particular, hoy se gestiona alrededor del 90 por ciento de los 10 500 m³ de desechos urbanos o domiciliario; estos son los que van a los contenedores plásticos y se recogen por los camiones colectores. El resto –escombros, poda y tarecos- se recepciona mediante camiones abiertos y caja ampirol.

“Desde marzo precedente arribaron a la ciudad nuevos equipos como parte de un donativo japonés; ya brindan servicio 24 de los 100 colectores previstos, cuyo último arribo será en agosto”, indicó Ojeda.

¿Bajo qué criterio son ubicados en los territorios?

-Es de acuerdo con las características de la localidad, teniendo en cuenta la cantidad de desechos que allí se generan y el número de contenedores con que cuentan, entre otros aspectos. Aunque es oportuno resaltar que la especializada no es la situación más crítica en todos los territorios.

“Cada municipio debe tener su propio equipamiento y la estrategia es entregarlo en la medida en que lleguen. Antes, debido al déficit de carros, todos eran concentrados y dirigidos por la Unidad Provincial de Higiene; cada día se hacía una distribución por La Habana.

Las condiciones para el mantenimiento y protección de los nuevos equipos están creadas en los municipios. Foto: Mariana Hechavarria

“De los primeros 24 equipos, 2 son permanentes para instruir chóferes, técnicos, ingenieros y peones; estos vehículos se sumarán a la actividad colectora cuando llegue el último donativo.

“Los restantes 22 se ubicaron en Centro Habana, La Habana Vieja, Plaza de la Revolución y Playa. Los camiones que allí trabajaban se destinaron a cubrir otros territorios como Marianao y Diez de Octubre. Ya llegó al país el segundo lote de 48 medios, los cuales beneficiarán a otros 7 municipios.

“Para ubicar los camiones se tiene en cuenta que los territorios garanticen determinadas condiciones, por ejemplo, un lugar para resguardarlos y una ponchera con al menos un desmontador de neumáticos, compresor de aire y plancha de vulcanizado. La excepción es Centro Habana que se alió con La Habana Vieja”.

Directivos de la Empresa reconocen que con el arribo del equipamiento donado por Japón y el existente ya en la capital se prevé recoger la totalidad de los desechos domiciliarios producidos en La Habana. Sin embargo, el esfuerzo debe acompañarse de buenas prácticas por parte de la población.

La campaña comunicativa Ayuda a que sonría tu ciudad llama a mantener diariamente la limpieza de la capital. Foto: Ricardo Tamayo Pérez

Al decir de Ojeda, “resulta muy difícil manipular desperdicios las 24 horas, por ello se impone ir logrando mayor organización, sistematicidad y estabilidad en el horario de recogida. En tal sentido, impulsamos una campaña comunicativa que llama a todos a depositar los desechos entre las 6:00 p.m. y 10:00 p.m.

“Muchas veces, cuando nuestros camiones dejan limpia una zona, viene alguien y tira una carretilla de escombros o jabas de basura. Ciertamente, en la medida en que seamos más sistemáticos en nuestra gestión y cumplamos con lo establecido, va a haber más confianza y disciplina por parte de la ciudadanía”.

¿Y cómo controlar las malas prácticas de tiendas y otras entidades que, por ejemplo, botan cajas y sobrantes a la hora que quieren?

-La Dirección del Gobierno está trabajando en revisar el reglamento vigente desde el año 1994, que, sin dudas, precisa actualizarse y atemperarse a los nuevos tiempos, al igual que la cuantía de las  multas, hoy muy bajas.

“No podemos desconocer problemas de calidad en nuestro trabajo, falta mayor control y exigencia, fundamentalmente por los jefes de zonas, los técnicos de higiene y todo el sistema de dirección. La actitud de una parte de los compañeros puede empañar lo que hacen otros”.

¿Cómo aseguran el cuidado y mantenimiento de estos medios?

-La principal medida es la capacitación de quienes los operan; ya hubo una primera a cargo de técnicos japoneses, de conjunto con especialistas del Ministerio de Industrias.

“Hoy tenemos cubierta la plantilla para operar los camiones en funcionamiento. En la medida que arriban, cada municipio debe revisar el déficit de peones y chóferes, hacer un proceso de captación y, como requisito indispensable, prepararlos antes de asumir sus labores.

“Con igual prioridad, debe velarse por el buen uso y explotación de los equipos. De acuerdo con lo estipulado para el período de garantía -un año aproximadamente-, ya tuvo lugar el primer mantenimiento a los 1000 kilómetros”.

Contenedores al derecho

En La Habana hay unos 18 000 contenedores y hacen falta 30 000; este año el país asumirá la fabricación de 12 000. Foto: Roly Montalván

A la par de la inyección de modernidad en el equipamiento, los contenedores plásticos de basura tendrán una nueva imagen a partir de tres recomendaciones hechas a su fabricante, la Unión de Industrias Militares: aligerar la tapa (antes muy pesada), hacerlos menos cónicos y más rectangulares, y disminuir su altura, es decir hacer las ruedas más bajas buscando mejor centro de gravedad.

“Las normas internacionales estipulan que cada año debe reponerse el 30% de estos recipientes. En condiciones normales de explotación, poseen una vida útil de3 años como promedio; sin embargo, aquí no duran más de 2 por estar ubicados a la intemperie, el impacto del clima, la falta de clasificación de la basura, entre otros factores. Además, no en todos los lugares se cuidan igual, ni se genera el mismo tipo de desecho sólido que se vierte en su interior”, indicó Ojeda.

Mantener limpio el entorno urbano de la ciudad no es una misión imposible; depende de recursos, sin desconocer que una gran dosis recae en la voluntad de sus ciudadanos, llamados a evitar indisciplinas sociales y acompañar la higienización por su relevancia medioambiental, económica y social.