Si brillan en tu faz tan dulces ojos 

que el alma enamorada se va en ellos,
no los nublen jamás tristes enojos (…)

                                         José Martí.

En los tiempos más duros y difíciles, nacen los grandes poetas que de la vida retratan belleza y dolor. Brota de la tierra seca y quebrada, de los escombros la maravilla, el hacer de los inmóviles y los inquietos. Todo se renueva ante la situación inesperada, pero es al instante sanado por quien nunca cruzó tu camino y hoy entrega la rosa blanca.

He visto en los ojos de La Habana una mirada de amor que extrañaba, la encontré multiplicada en niños, jóvenes y en la cicatriz de una anciana. Observé la caricia del viento ligero sobre su añorado malecón enjugando sus lágrimas. No vi en aviones ni en el mar, azul tan hermoso cual viste hoy mi ciudad.

Son tiempos de amar y de sumar. Venimos de un vientre carnal que cosechó la desconocida semilla con pasión. Así, querer y amar son tan distantes como luna y sal.

Regala tu esperanza sin acaparar deuda o esperar recompensa. Ama a quienes tu corazón elija sobre la inmensa multitud, a quienes se quedan luego de la tormenta o aparecen en medio de la tempestad. Dona tu dedo pulgar a la dicha forastera y exótica que provoca quedarnos varados en un beso noble.

Edifica, discute, conoce el mundo escondido en tus cejas, habla de todo, goza de la dicha de caer, ríe constantemente, ama otra vez. No hay comienzo más oportuno que cuando empezamos por levantar los cimientos del alma.