En Cuba es tradicional que la población, con inmediatez, se una a resarcir los daños ante cualquier fenómeno meteorológico o amenaza a la paz y tranquilidad ciudadana, que pueda suscitarse.

Y lo acontecido el 27 de enero con el azote a La Habana de un feroz tornado que afectó varios municipios de la capital dejó patentizado el espíritu de colaboración desarrollado por los compatriotas de la Mayor de las Antillas.

De todos los territorios del país se ha hecho sentir la ayuda a los damnificados. En una semana fueron rehabilitados la inmensa mayoría de los servicios eléctricos, telefonía, conductoras de agua y gas entre muchas otras prestaciones importantes para la calidad de vida de las personas.

Igualmente se viabilizan los trámites en Oficinas de Registro de la Vivienda para la entrega de subsidios y créditos con el fin de adquirir, lo antes posible, materiales de construcción, tanques, tejas de techo, ventanas, puertas y otros medios requeridos para levantar aquellos hogares que fueron total o parcialmente demolidos por los vientos huracanados que acompañaron el tornado e impactaron fuertemente en unas cuatro localidades.

Los afectados que no están en condiciones económicas- financieras, viven solos, o son atendidos por la seguridad social y no pueden asumir los gastos que implica reparar los perjuicios presentados, son asumidos los costos por el presupuesto del Estado. Y las restantes familias reciben los recursos con menos del 50 porciento del precio real, siempre con facilidades de pago.

Brigadas constructivas con la cooperación de los vecinos, familiares y habitantes de los lugares víctimas también del fenómeno, de manera cohesionada están ya levantando decenas de casas que fueron completamente devastadas. Otras han sido subsanadas, con la ubicación de nuevas ventanas o puertas que fueron destruidas. Ya está en marcha el proceso de reparación el cual no debe cesar hasta completar cada uno de los casos involucrados en este lamentable episodio provocado por la naturaleza.

En los municipios de Regla, Guanabacoa, Diez de Octubre y San Miguel del Padrón se constata el esfuerzo mancomunado de los territorios, junto a los pobladores, por la recuperación.

La faena no será fácil, pero la voluntad política y la conciencia ciudadana contenida en esta tierra de titanes es decisiva y ello posibilitará, más temprano que tarde, restituir todos los desastres causados a esta noble población.

Por doquier pueden apreciarse compatriotas donando artículos de primera necesidad, también la apertura de puntos de venta de alimentos y entrega de ropas y otros enseres por parte de organismos, instituciones de educación, salud, cultura, deporte, y otras entidades estatales y del Poder Popular, las cuales junto a miles de personas están contribuyendo con los damnificados para aliviar los colosales estragos dejados por este torbellino de gran intensidad.

Una vez más el pueblo se crece ante las dificultades y dice ¡Presente! en respuesta al llamado de solidaridad que precisan momentos como este. Cuba es y seguirá siendo un bastión de solidaridad.