El tabaquismo es la principal epidemia prevenible, y constituye una de las mayores amenazas para la Salud Pública mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), mata a más de siete millones de personas al año, de las cuales más de seis millones son consumidores directos y alrededor de 900 000 son no fumadores expuestos al humo del puro ajeno.

Cada 31 de mayo se propone un período de 24 horas de abstinencia del consumo de la hoja a fin de conmemorar el Día Mundial Sin Tabaco, esta vez tendrá como tema: El tabaco y la salud pulmonar.
La campaña servirá para concienciar sobre las consecuencias negativas del tabaco para la salud pulmonar, que van desde el cáncer hasta enfermedades respiratorias crónicas; y el papel fundamental que desempeñan los pulmones para la salud y el bienestar de todas las personas.

Constituye un llamamiento a la acción, pues se aboga por políticas eficaces para reducir el consumo de tabaco y se implica a las partes interesadas de múltiples sectores en las actividades de control del producto.

Convenio Marco para el Control del Tabaco

El Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) de la OMS reafirma el derecho de las personas a un alto nivel de salud y ofrece las dimensiones jurídicas para la cooperación en el control de tabaco. Está vigente desde el 27 de febrero de 2005. De los Estados Miembros de la OMS, más de 170 son Estados Partes del Convenio. Cuba firmó el tratado el 28 de junio de 2004 y lo ratificó el 5 de junio de 2006.

Varios países disponen de leyes que restringen la publicidad del tabaco, regulan quién puede comprar y consumir sus productos según la edad, y las áreas dónde se puede fumar, entre otras medidas. Pero, mientras más países luchan por el cumplimiento pleno de las disposiciones del CMCT, se incrementan los esfuerzos de la industria del tabaco de socavar el tratado.

La OMS ha publicado orientaciones sobre la función que la reglamentación de los productos de tabaco puede desempeñar a la hora de reducir su demanda y aumentar los ingresos para los servicios de Salud destinados a tratar las enfermedades relacionadas con el tabaco en el contexto de su control integral.

El humo del tabaco ajeno

Todas las personas deberían poder respirar aire sin humo del tabaco. Las leyes protegen la salud de los no fumadores, no perjudican los negocios y animan a los fumadores a dejar de hacerlo. Hasta ahora más de 1300 millones de personas, o sea, el 18 por ciento de la población mundial, están protegidas por leyes nacionales integrales sobre espacios sin humo, pero no es suficiente.

El humo del tabaco contiene más de 4 000 productos químicos, de los cuales se sabe que al menos 250 son nocivos, y más de 50 causan cáncer. En los adultos, causa graves trastornos cardiovasculares y respiratorios, en particular coronariopatías y cáncer de pulmón. En las mujeres embarazadas ocasiona bajo peso ponderal del recién nacido.

La OMS expone que casi la mitad de los niños respiran normalmente aire contaminado por humo de tabaco en lugares públicos. Este causa alrededor de 890 000 muertes prematuras cada año.

En Cuba existe un programa priorizado de prevención y control del tabaquismo. Este tiene una estrategia de intervención intersectorial, en la que se vinculan, fundamentalmente, Salud, Educación y Cultura para realizar acciones educativas en escuelas y centros laborales. Además, hay restricciones estatales acerca de los lugares donde no se puede fumar.

Sin embargo, hay un altísimo por ciento de la población expuesta al humo ajeno. A pesar de las leyes restrictivas, estas se incumplen a diario en espacios cerrados tanto en centros laborales como estudiantiles, y hasta en los propios hogares, donde los niños se ven expuestos sin la menor consideración. Además, existe una baja percepción de riesgo. Cada año aumenta el número de mujeres fumadoras y lo más preocupante es la cantidad de adolescentes de ambos uno y otro sexos que adquieren este dañino hábito.

La paradoja sobre el tabaco

En los países productores de tabaco, como Cuba, la situación es más compleja, pues la aceptación social es mayor por formar parte de nuestra cultura, y ser una fuente de empleo y sustento económico, que además, constituye un ingreso en moneda convertible al ser un producto exportable, lo que hace que se presente la situación paradójica de resultar importante cultivar tabaco y a su vez promover campañas contra el tabaquismo.

Los lugares de recreación, en especial los centros nocturnos, expenden cigarros, pues el tabaco, como el alcohol, se relaciona de manera directa con la diversión, la recreación y el esparcimiento. Una noche de cabaret, discoteca o fiestas, representa una importante cantidad de humo de segunda mano para los no fumadores.

La Isla se identifica, entre otras cosas, como la tierra del tabaco, considerado de los mejores del mundo. Esto conlleva a vivir en un medio social donde por un lado se enaltece el tabaco, y por otro se reprueba el hábito de fumar; los medios de comunicación resaltan la importancia del cultivo de la planta para la economía, y a la vez presentan mensajes y programas de promoción de salud, que destacan la nocividad del tabaquismo. A esto se suma la existencia de líderes de opinión fumadores, quienes deberían educar en la importancia de no fumar, como algunos maestros, profesionales sanitarios y la propia familia.

Lo cierto es que en los centros de estudio, laborales y de Salud, así como en taxis, guaguas, por citar algunos ejemplos, se fuma. El tabaquismo tiene una alta aceptación social a pesar de tantos años sin publicidad directa y el empeño en lograr estilos de vida saludables.

La Salud Pública tiene el reto de que la política y estrategia documentada sea coherente con el accionar de cada día en todas las instancias. Se impone lograr un equilibrio de esta paradoja, donde el enfoque de salud predomine, y así intentar que la realidad se acerque al discurso, para que algún día, no muy lejano, fumar no forme parte del estilo de vida del cubano, lo que no significa dejar de considerar al tabaco como parte fundamental de nuestra historia.

Referencias
Sitio de la OPS
Acerca del Programa de control del tabaco
Enciclopedia cubana Ecured