Varios son los factores que influyen en los estados anímicos por los que transitamos. La euforia o la depresión como extremos suelen ser dañinos para la estabilidad emocional de los individuos según el grado de inteligencia emocional con que los abordemos.

Si bien la vida moderna nos pone traspiés suficientes para reaccionar de modo pesimista ante las diversas situaciones, nuestra idiosincrasia de caribeños nos salva por mucho de caer en profundas crisis existencialistas. Pero siempre es prudente atender y entender los signos que se nos presentan y ayudan a prevenir enfermedades psicológicas.

Nadie está inmune a sufrir un padecimiento de la psiquis, ya sea por razones biológicas o circunstanciales. Pero sí podemos prepararnos, armarnos de herramientas para mejorar nuestra calidad de vida.

Es preciso reír solo o acompañado, cultivar relaciones positivas y realizar actividades que aumenten nuestro intelecto y autoestima. La vida muestra su diversidad de colores, sabores y textura, está en nosotros aprender a apreciar y respetar para obtener la paz. Vive en armonía con la naturaleza, vibra al ritmo de la ciudad y disfruta lo poco o mucho que puedas lograr con esfuerzo propio. No hay mayor satisfacción que la de cosechar los años que resten plenos de virtud y amor.