Más allá del límite es la reciente propuesta de telenovela nacional que se mantiene en transmisión las noches de lunes, miércoles y viernes. Escrita por Yoel Monzón, bajo la dirección general de Miguel Brito Villegas y Rafael “Felo” Ruiz como codirector, complace a gran parte del gusto popular.

Por supuesto, no parece pretender ser en extremo revolucionaria, ni sobrepone la visualidad ante la calidad de la historia, como pudo suceder en anteriores entregas del estelar espacio. Aun bisoña y fútil busca dialogar con la realidad actual.

Toca desde su fábula y como tema principal la migración, manteniendo tapujos sin llegar a la orgánica estampa, pero deshaciéndose a pasos de la estética conservadora de nuestra televisión. La trama se resiste, sucumbe ante los resabios de contar una historia que, no por recurrente, ha quedado sanada y adolece de un análisis profundo de las circunstancias, cuestión lograda en otras ocasiones –desde hace algunos años–, por nuestro cine.

La concepción de los personajes protagónicos y antagónicos de la línea argumental principal parecen carecer de madurez dramatúrgica, pecando en uno de los mayores hitos del melodrama, ser totalmente predecibles y pasar la mayor parte del interés a las subtramas. Predomina una mirada pueril sobre el fenómeno migratorio, limitándola a lo que ganas o pierdes, te vas o te quedas.

Más allá del límite propone enfocarse en la supuesta pérdida de valores de la sociedad cubana actual, sin descubrir  todavía las medidas lúdicas, propias de este tipo de audiovisual, para a través de la anagnórisis (recurso narrativo), lograr mejoras en la vida.

Así también se encuentra la marginalidad, en mejor manera retratada y con toques de sensibilidad y destreza en su tratamiento, un enfoque de género y sexualidad en los jóvenes, necesario para abrir la mente de los televidentes al entendimiento y el respeto. Quizá en esto último se logre mucho más en los próximos capítulos pues la trama es joven y quedan nudos decisivos por desatarse y secretos por contar.

Por ahora creo que funciona para mantener entretenidos a los televidentes durante algo más de 40 minutos, buscando siempre el punto crítico que nos ayude a encontrarnos detrás de esa pantalla.