¡Botar el sofá! Pues sí, pareciera que el anti salomónico y risible modo de solucionar los problemas pretendiera erigirse moda. Con bastante frecuencia me muevo por los alrededores la Casa de Cambio (Cadeca), sita en calle B, esquina A, Altahabana y veo siempre las mismas reacciones de frustración, incredulidad, asombro, indignación, por parte de quienes reciben la pasmosa bienvenida de un cartel que hace pública la clausura “por problemas estructurales”.
Muchos con la urgencia de comprar o vender divisa, y otros obligados a arrastrar el peso de los años para cobrar su chequera, reciben la sugerencia de encaminarse al Cerro o Fontanar, lo cual, en ambos casos, significa cubrir distancias de consideración.
A mi juicio, mucho peso deben tener las razones que empujen a cerrar un servicio después de la inversión y los pasos dados para inaugurarlo, sobre todo cuando son de probada utilidad y cuentan con gran acogida de público. Cerrar, prohibir, levantar muros que incomuniquen es lo más fácil.
Tanto el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez como Luis Antonio Torres Iríbar, primer secretario del Partido y Reinado García Zapata, presidente del máximo órgano de Gobierno, en la provincia, aprovechan cuánta oportunidad se les presenta, a fin de reiterar la convocatoria a trabajar en el propósito de facilitar y hacer la vida más placentera a los vecinos, y no agregar carga a la gran batalla que significa sortear a diario los retos que impone la vida, en esta pequeña isla bloqueada y con limitaciones de sobra.
Entonces, a las autoridades locales -en los municipios, consejos populares y circunscripciones- toca apropiarse del principio y hacerlo valer, unas veces apoyando, exigiendo otras, defendiendo y volviendo a defender, siempre, y cuando sea menester.