El referendo para validar la nueva Constitución de la República de Cuba celebrado este domingo 24 de febrero, día profundamente patriótico, contó con una masiva participación popular.

Por doquier podía constatarse el espíritu de alegría y determinación de los ciudadanos de ir a refrendar la nueva Carta Magna, y con ello además mostrar el respaldo al proyecto de actualización del modelo económico y socialista que construye la Isla.

Las autoridades electorales anunciaron al término del sufragio (efectuado con el conteo de votos, públicamente, y con total transparencia) que las cifras oficiales se darían a conocer en el transcurso de este lunes. Pero a decir de los miles de encuestados durante el proceso todo indicaba que esta tendría el respaldo de la inmensa mayoría de los ciudadanos, quienes además tuvieron un rol preponderante en su concreción.

En las calles podían apreciarse importantes comentarios entre las personas que se disponían acudir a los Colegios Electorales a brindar su voto. Estos hacían referencia a los avances del documento en materia económica, política y social con respecto al anterior, añadiendo que de manera justa y precisa tenía en cuenta la situación actual del país y también del contexto internacional.

Este plebiscito resulta sin dudas un Sí por Cuba, por la Revolución e independencia de la Patria. Y constituye un ejercicio de reafirmación de la salvaguarda de las conquistas obtenidas a partir del Primero de Enero de 1959, demostrando además la confianza en el futuro depositada por la inmensa mayoría de la población de la Mayor de las Antillas. 

Niños, adolescentes y jóvenes custodiaron las urnas. Ellos, continuadores del legado de la generación del centenario y de las gloriosas gestas por la soberanía desarrolladas durante más de cien años, estuvieron presentes apoyando y supervisando cada paso del escrutinio. Muchos de esos pinos nuevos- como les denominase el apóstol José Martí- votaban por vez primera al cumplir la edad requerida y estar aptos jurídicamente para participar como electores en el proceso.

En cada barrio, comunidad y asentamiento del territorio nacional podía palparse la inquebrantable determinación de la población por aprobar esta Constitución que rectorará el quehacer de la sociedad dejando explícitamente estampado los derechos y deberes de los ciudadanos, y también de cada una de las estructuras del Estado cubano.

Una vez más, el alto nivel de consciencia ciudadana de los compatriotas de esta tierra estuvo presente en el escrutinio. Y el día fue notorio también por haber devenido en profundo homenaje a la memoria imperecedera del Comandante en Jefe Fidel Castro, quien advirtió en su concepto de Revolución que era preciso cambiar todo lo que debía ser cambiado con sentido del deber, responsabilidad, honestidad, espíritu de unidad y solidaridad, contemplando otros principios que él legó con su ejemplo y digno accionar, a las presentes y futuras generaciones.

El pensamiento de Fidel y Martí están plenamente identificados en este proceso revelador de la vigencia de las ideas de estos gigantes de América.

Y a pesar de las dificultades generadas por el criminal bloqueo, asedio económico y financiero de Estados Unidos contra esta Patria de titanes, los cubanos no defraudarán jamás a sus próceres que ofrendaron sus vidas por liberar a Cuba e impedir que resulte colonia o traspatio de potencia extranjera, alguna. Y ese principio inalienable de la Revolución queda fehacientemente reflejado en la histórica y avanzada Carta Magna de la República.