La solidaridad se comparte como la esencia del valor que nos identifica a los hijos de esta nación, no se muestra como un trofeo para exhibirlo. Y digo esto porque viví largas jornadas de reuniones en el Consejo de Defensa Provincial de La Habana, donde sus integrantes, muchos de los cuales también fueron afectados directamente en sus viviendas, estaban allí… en sus responsabilidades para las cuales confiamos y fueron designados.

No es correcto mencionar nombres o cargos. Solo ver sus rostros, escuchar sus voces donde no solo cabía la objetividad por encima de la angustia, la entereza, ante cualquier derrotero que les llevara a omitir, abandonar o dejar de sentirse familia, de cualquiera en cualquier punto ahora mismo de nuestra ciudad donde la vivienda fue destrozada y perdieron todas las pertenencias.

Mientras cientos de residentes en los municipios afectados por el tornado reciben el apoyo sostenido de las autoridades del Partido, el Gobierno, de las organizaciones juveniles, de masas, trabajadores y conciudadanos de disímiles profesiones que arribaron con sus herramientas de labor –incluidos medios de transporte y equipos especializados- desde otras provincias; algunos pretenden navegar en aguas revueltas como si el orden no hubiera frenado al caos y el control no se impusiera en el mismo instante que el tornado azotaba varios municipios capitalinos.

Dos sugerencias provenientes de asiduos lectores, advierten la convocatoria a un tema común: la “multa” en los precios de la cerveza comercializada en CUC y la disminución de lugares donde adquirirlas. Evidentemente se trata de bifurcaciones entre el precio del contenido y la espuma.