Solo de desfachatez y profundo cinismo puede catalogarse el accionar de la Organización de Estados Americanos con su secretario general, Luís Almagro.

Esta institución regional continúa siendo instrumento y cómplice de los Estados Unidos, sustentando la barbarie que representan las sanciones, el bloqueo y los actos de golpismo y violencia que tratan de imponer los sicarios de Washington a varios pueblos del orbe.

Llama la atención que aquellos que generalmente intervienen a través de la OEA en la problemática de la Patria de Bolívar y arremeten contra ella, son precisamente los gobiernos que presentan mayores conflictos internos en sus países y han demostrados ser incapaces de solucionarlos por la vía del diálogo civilizado y la paz. De ahí que sus ciudadanos se mantengan movilizados demandando cambios estructurales y estratégicos ante las crecientes políticas de neoliberalismo salvaje, inseguridad y desigualdades sociales y económicas abismales, propulsadas por sus mandatarios.

La obcecada persecución contra el gobierno legítimo de Venezuela que preside Nicolás Maduro Moros, (elegido democráticamente en las urnas por parte de la inmensa mayoría del pueblo y en presencia de cientos de observadores del mundo), denota la falta de decencia y respeto al derecho internacional de la actual administración de Donald Trump y los asesores y funcionarios próximos a la Casa Blanca.

Y al señor autoproclamado “presidente interino” Juan Guaidó, quien apenas la población de ese territorio conoce, solo podrá aspirar a vivir de rodillas ante el amo imperial que lo amamanta, y erigió.

Millones de venezolanos y personas dignas del planeta saben que el rol de la marioneta Guaidó es vender la patria, traicionar los sueños del Libertador y solicitar  intervenciones militares, bloqueos y sanciones contra sus coterráneos, algo insólito y propio de renegados e ineptos. Todo indica que este peón al cual apostó Washington está en total descrédito, y decadencia.

La Organización de Naciones Unidas también puede seguir trabajando en pos del diálogo entre venezolanos, a lo que ya se han sumado entes dignos y soberanos, respetuosos de los principios del derecho internacional.

Podría resultar improcedente que la Unión Europea y otros organismos multilaterales apoyasen el grado de paranoia que quiere diseminar la Casa Blanca. 

El accionar de la administración Trump es irresponsable y genocida, por cuanto se basa en cercar naciones y potenciar carencia de alimentos, equipos, medicinas y tecnología de salud, entre otros productos básicos, al tiempo que busca hacer sufrir a millones de mujeres, niños, ancianos… a toda una población. Existen varios ejemplos de esa vil maniobra, Cuba no está exenta a pesar de casi 60 años de ignominia procedente de ese Norte brutal que también desprecia a las demás naciones del Sur.

Los maquiavélicos rejuegos de EE.UU. y sus lacayos solo han conseguido unir más a los ciudadanos de Venezuela, independientemente de las formas de pensar de cada quien, ninguna familia con valores y principios puede estar de acuerdo con invasiones, ni bloqueos criminales.

Esa es la realidad que no comprenden los hacedores de bufones como Guaidó y su séquito de improvisados funcionarios dedicados a quebrantar el orden institucional, y a fomentar Golpes de Estado en países libres e independientes.