La credibilidad del sistema judicial de Brasil está en entredicho ante el cúmulo de hechos de corrupción como el que implica al golpista de facto Michel Temer al cual la justicia de ese país le viene ofreciendo un trato diferenciado, a pesar de las graves acusaciones en su contra.

Sin embargo, a diferencia de las indagaciones sobre Temer que está envuelto en múltiples tramas delictivas, expertos en ciencias penales han declarado lo injusto e ilegal del encarcelamiento de Luis Inácio Lula Da Silva el cual arriba a un año de encierro sin ser demostradas, de manera convincente, las pruebas del delito que le imputan al ex presidente y líder histórico de los trabajadores. Se evidencia una persecución política y un sustancial abuso de poder, con respecto a este caso.

Reconocidos abogados del gigante del Sur, de la región y el mundo, se han pronunciado sobre lo burdo del procedimiento jurídico aplicado con Lula. Resultó muy apresurado e incongruente el proceso desarrollado entonces por el juez Sergio Moro, (casualmente hoy ministro de Justicia de la actual administración de Jair Bolsonaro), precisamente quien tuvo un rol decisivo encaminado a evitar la candidatura de Lula a las elecciones presidenciales en las que se avizoraba una considerable ventaja, según las encuestas.  

Llama la atención cómo se mantiene el ensañamiento contra este hombre que solo ofreció al Brasil incuestionables avances socio-económicos, y minimizó las abismales desigualdades que por centurias han padecido los pobres y olvidados de esa gran nación, ubicándola además en el contexto internacional como un importante referente industrial, y comercial.

Es hora de resarcir los daños causados a este ser humano por razones meramente ideológicas. Los jueces y abogados dignos, las instituciones especializadas del ramo y los movimientos populares y gobiernos decentes que enarbolan la bandera de la justicia continuarán alzando sus voces en cada una de las tribunas del planeta para demandar la inmediata libertad de Lula, víctima de una de las más repugnantes persecuciones que Latinoamérica haya conocido, en las últimas décadas.

¡Basta de ignominia! ¡Lula Libre!