El alto nivel de politización, provocación e injerencismo de los Estados Unidos, Grupo de Lima, y el inepto y parcializado secretario general de la OEA, Luís Almagro, llegó a grados muy peligrosos con respecto a su cacareada y mal llamada “ayuda humanitaria a Venezuela”, acción orquestada para validar el golpe de Estado a esa nación y justificar una intervención militar de Washington, una vez más, en tierra latinoamericana y caribeña.

Esos entes plegados a EE.UU. son los máximos responsables de los incidentes en la frontera colombo-venezolana, y de los falsos positivos que históricamente han sido practicados en Colombia ocasionando muertes, heridos y daños a la población. Esos violentos y terroristas con fachada de opositores y records delictivos algunos promovieron desórdenes e intentos de caos, a pesar de las medidas instrumentadas por el legítimo gobierno de Venezuela presidido por Nicolás Maduro para evitar la confrontación en esa área. Sin dudas estimularon el quebranto a las leyes establecidas por el derecho internacional.

Buena parte de los implicados son connotados sicarios y mercenarios al servicio de naciones extranjeras. Ellos habitualmente fomentan provocaciones sin medir consecuencias, y por supuesto reciben prebendas y sustento financiero y material, desde Norteamérica.

Si esos gobiernos del llamado Grupo de Lima y particularmente la Organización de Estados Americanos quisieran realmente brindar esas contribuciones a países con graves conflictos de derechos humanos deberían comenzar por las propias zonas de Cúcuta, La Guajira, y otras en lo profundo de la República de Colombia y también en otras áreas del continente que ellos bien conocen, incluyendo zonas de sus propios territorios. Basta de cinismo y doble moral.

A decir de las propias estadísticas colombianas en esos departamentos y áreas existe prevalencia de indigencia, miseria, incultura, insalubridad, desempleo, violencia, operan a su libre albedrío bandas de delincuentes, paramilitares, guerrilleros, y asesinos de líderes sociales más otros flagelos muy preocupantes para la implementación de paz en este hemisferio donde la mayor parte de sus pobladores, millones, rechazan contundentemente las guerras y las invasiones foráneas, casi siempre norteamericanas.

Y en vez de asistir responsablemente a través de las Naciones Unidas a proponer medidas sensatas para erradicar esos azotes que degradan al hombre en varias latitudes, los que organizan el “show mediático” en la frontera para intimidar a los chavistas y bolivarianos y a su unión cívico-militar se hacen cómplices de las consecuencias de esa irracionalidad que solo fomenta beligerancias.

No comprenden que existe en la tierra de Bolívar un pueblo decidido a salvaguardar la Patria y su Constitución, (esa que descaradamente los miembros de la derecha y los ultra reaccionarios o vendepatrias, piden a gritos a la Casa Blanca intervenir y pisotear), sin importarles que ello cueste mucha sangre inocente, incluyendo la de sus seguidores y de otros orígenes que residen en ese país y sus vecinos.

Por el mero hecho de pensar diferente estos señores opositores de mentalidad terrorista asumen guarimbas, asaltos a puntos militares, quema de personas, ponen bombas en instituciones sanitarias y de alimentación popular, y atacan comercios de sus coterráneos, e incluso, utilizan drones con apoyo de Estados serviles a Washington para asesinar a un presidente legítimamente electo como Nicolás Maduro al cual por la vía de las urnas no han podido vencer.

La doble moral no tiene patas y como tal yacerá. La verdad de Venezuela seguirá abriéndose camino, a pesar de las criminales campañas financiadas desde EE.UU. y aliados de Occidente en la Unión Europea contra el proceso bolivariano.

Es esa Revolución, precisamente, la iniciada por el extinto dignatario Hugo Chávez la que ha ofrecido oportunidades de dignificar a todos los habitantes, darles superación cultural a millones de seres humanos olvidados de las áreas más pobres heredadas de la otrora IV República, además de brindarles acceso a la salud, el deporte, empleo, educación, jubilación y otras bondades socio-económicas, que antes muy pocos conocían.

Y resultó muy lamentable que reconocidos músicos, (aunque buena parte residentes en USA) se hayan plegado a los mandatos de EE.UU. y a los usurpadores de poder, hacedores de delitos de magna repercusión como lo fraguado por señor Juan Guaidó, representante de la administración de Donald Trump, para Venezuela.

Así mismo contó con el complot de una Asamblea Nacional que lleva tiempo en desacato por validar a diputados corruptos y agredir la institucionalidad del país, por tanto es ilegal. Ellos violaron sustancialmente la Constitución atreviéndose a designar a este personaje autoproclamado “presidente encargado”, sin ser elegido por nadie, y careciendo de programa de desarrollo para la Patria. Solo han logrado degradarse más y mancillar una vez más, la voluntad de paz de las mayorías de los ciudadanos.

Han resultado además sujetos obedientes al guión de la Casa Blanca y los halcones de la guerra. Lamentablemente la historia no olvida, y los hombres de buena voluntad que solicitan diálogo y no fomento de conflictos, los seguirán rechazando.

Igualmente puede constatarse el interés financiero que les motiva a estos artistas con accionar pro- imperial, parecen ser garantes de recibir millones de dólares, al controvertido concierto en la frontera de Colombia el cual solo tuvo un propósito, provocador. ¿”Qué humanos son estos músicos”?,

¿Por qué no donan a la población de Cúcuta que mucho lo precisa para su supervivencia, esas colosales sumas que recibirán Juan Luís Guerra, Alejandro Sáez, Juanes, Vives, Ricardo Montaner y demás actores mediáticos prestados, conscientes o inconscientes, a ese descalabro entre pueblos hermanos?  

De vergonzoso resultó el rol de esos artistas y del británico multimillonario que los patrocina. Todo por don dinero, -más que por humanidad- y esta vez sirvieron a esos diabólicos y guerreristas intereses, con manto de buenas intenciones. ¿No conocerán Juanes y sus amigos la violencia y la miseria en zonas colombianas?

Si son tan solidarios no deberían recibir ni un centavo por su presentación, y ya que estuvieron en esa tierra precisada de ayuda donarlo a las víctimas de la violencia en Colombia. Varios medios de comunicación han publicado lo que aspiran obtener cada uno de esos artistas por su show mediático, y son garrafales las sumas. Irónica bondad.