De manera arrogante y con la singularidad de prepotencia que le caracteriza, el señor presidente de los Estados Unidos Donald Trump efectuó declaraciones el pasado lunes en Miami que denotan una vez más lo torpe, inepto, e irrespetuoso que resulta ser su accionar hacia la comunidad internacional.

¿A qué dignatario racional puede ocurrírsele negar la pluralidad o diversidad de pensamiento de otros países? Actuó de similar manera a como lo hizo Adolfo Hitler en su tiempo contra los socialistas, comunistas, y también contra los judíos en el mundo. La peculiar supremacía de su estirpe lo aproxima a las expresiones del mandatario norteamericano. 

Parece que los anhelos de equidad y justicia social con oportunidades por igual para todos los ciudadanos, sin distinción de origen, credo, etnia y sexo que defienden las naciones con sistemas socialistas, no se avienen con la mentalidad homofóbica, racista y de millonario, de Trump.

Asimismo, con su habitual modular de gestos irónicos, no muy agraciados, arremetió contra Cuba, Nicaragua y Venezuela, países a los que desea ingresar a su traspatio. Sin embargo estos pueblos, (a pesar de pertenecer al Tercer Mundo en desarrollo), los cuales despectivamente mencionó en su retórica además, electorera, tienen planes y proyectos de incentivo al bienestar para sus compatriotas con mejor distribución de las riquezas, algo que en el portentoso adelanto de Washington, no se ha logrado.

En varios Estados de la Unión existen personas en el umbral de la pobreza. Sería interesante revisar estadísticas de los barrios neoyorquinos, californianos, floridanos, etc., en los cuales a pesar de los colosales capitales financieros de ese gobierno, (muchos expoliados a otros territorios) se constatan penurias galopantes.

Igualmente abordó mayores presiones, chantajes y fomento de beligerancias contra la República Bolivariana de Venezuela como si la providencia o el propio representante de la iglesia católica, el Papa Francisco, o dios, le hubiesen encomendado imponer a esa nación, castigos ancestrales y mortales como la intervención militar que viene fraguando desde bases ubicadas en otros territorios de América Latina y el Caribe.

La demencia no solo se limita a invadir países por ambiciones de recursos y diferentes formas de pensamiento, sino que además se burla del Congreso de los Estados Unidos imponiendo a su capricho el denominado Estado de Emergencia Nacional con el único objetivo de lograr la asignación de los millones que ansía obcecadamente para levantar un muro en la frontera con México.

Para ello aludió también al modus operandi de hablar sobre “crisis humanitaria” como la que falsamente disemina sobre Venezuela a través de grandes medios de comunicación estadounidenses u otros a su servicio, son pretextos para invadir la tierra de Bolívar y Chávez y avalar al fantoche diputado, también en desacato como la inoperante Asamblea Nacional, el autoproclamado “presidente encargado”, señor Juan Guaidó, al que su pueblo conoce como marioneta de Trump e Iván Duque, este último, dignatario de Colombia.

Precisamente llama la atención cómo Duque se presta para esa peligrosa cruzada anti venezolana y que puede salpicar su nación, cuando él no ha sido capaz de alcanzar la paz tan anhelada por sus coterráneos. Y por el contrario, a decir de registros de organizaciones, entidades locales y mundiales son altos los índices de violencia y crecientes los asesinatos de líderes sociales e indígenas, al tiempo que queda demostrado su incapacidad para frenar el tradicional narcotráfico que carcome su sociedad.

Lógica es la afición del presidente colombiano por Trump; dios los cría, y el diablo los junta.
Las fabricadas “ayudas humanitarias” de Washington costaron a Libia, Iraq, Siria, Haití y a otras naciones del orbe, miles de miles de muertos, pérdidas materiales por millones de dólares, desapariciones y migraciones forzosas, y además  destrucción de patrimonios culturales, e históricos. Esa es la verdad que no puede soslayarse.

No más injerencia e intervencionismo de Estados Unidos en Venezuela, Latinoamérica, el Caribe, y el mundo.