En un mundo cada vez más convulso, con prevalencia de políticas hegemónicas basadas en sanciones y bloqueos a otras naciones por parte del gobierno de los Estados Unidos, resulta cada vez más indispensable la unidad de los pueblos para frenar la sed de beligerancias e intervencionismo de quien se autoproclama “gendarme universal”.

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América- Tratado Comercial de los Pueblos que recién culminó su Cumbre en La Habana orientando su accionar a la integración regional, a la búsqueda de equidad social con paz, desarrollo sostenible e independencia ha sido de las obras más humanas y dignas concebidas por los extintos presidentes Fidel Castro y Hugo Chávez, de Cuba y Venezuela, respectivamente.

A través del ALBA-TCP fueron alfabetizados y recobraron la vista sin costo alguno, millones de hijos de la Patria Grande. De igual manera se brindó colaboración solidaria a los más necesitados del continente en fuerza de trabajo y donación de recursos ante la ocurrencia de desastres naturales de gran intensidad.

También comunidades del interior de algunos Estados miembros de esta novedosa organización vieron por vez primera un servicio de salud con atención primaria y tratamientos para los habitantes de esas localidades los cuales por lo general carecen de poder adquisitivo para sustentar esas prestaciones integrales que se ofrecen en las cabeceras de las ciudades.

Así mismo varios países latinoamericanos y caribeños conocieron como nunca antes la mano solidaria que les brindó Petrocaribe en los muy difíciles momentos vividos décadas atrás ante la crisis energética que golpeó a la región, y tuvo desfavorables consecuencias particularmente en las naciones más dependientes de las importaciones de petróleo y sus derivados.

Los postulados del ALBA-TCP se enmarcan en la ayuda complementaria y colaboración recíproca entre los pueblos. Y tiene proyectos importantes para satisfacer necesidades de la población en el orden social y económico, respetando la diversidad de sistemas políticos imperantes.
La autodeterminación de las naciones y la salvaguarda de su independencia son aspectos esenciales a tener en cuenta.

No se concibe que territorios hermanados por la historia y ubicación geográfica sean partícipes del fomento de beligerancias que dañen la vida y el florecimiento económico integral y sustentable al cual aspiran los compatriotas del hemisferio.

Con la fundación de este ente regional quedó demostrado que es posible la convivencia armónica entre gobiernos de estructuras y forma de pensar, diferentes. Solo la voluntad política de las administraciones que hoy ostentan el poder pueden contribuir a mantener esta sensible y muy humana obra que dignifica a los hombres y mujeres de estas tierras ancestrales que durante centurias vivieron en el olvido, la miseria y extrema pobreza.

Al cumplirse un nuevo aniversario de su creación en diciembre de 2004 por parte de Fidel y Chávez, discípulos de los gigantes José Martí y Simón Bolívar, una luz de esperanza orientada al futuro, ALBA, sigue alzándose con mayores bríos para que los pueblos desde el Río Bravo hasta la Patagonia consigan un mejor porvenir para todos sus ciudadanos.

Pero es hora de cesar la ignominia, expoliación y barbarie impuesta por el neoliberalismo salvaje que algunos representantes de gobiernos de derecha actualmente en el poder, intentan hacer perpetuar. Estos no quieren reconocer que en el siglo pasado quedó fehacientemente comprobada su ineficacia.
Hay ejemplos dramáticos que jamás podrán olvidar los pueblos que fueron víctimas de profundas desigualdades, represión, desapariciones, desempleo, colosales tarifas en servicios públicos, y también vieron limitada su soberanía con el magno endeudamiento del país, como aconteció en Argentina que nuevamente peligra con las medidas dictadas por el mandatario Mauricio Macri que duplica el disparate.

Este no es el único caso, puede repetirse con mayor ahínco en el Brasil del golpista Michel Temer y del ultra reaccionario, Jair Bolsonaro el cual muy mal comenzó agrediendo la valía y dignidad de los galenos cubanos participantes en el Programa Más Médicos los que obtuvieron el agradecimiento de los pobladores, independientemente de las sandeces e infamia de su nuevo Presidente.

Y en Colombia, (donde no logra imponerse la paz tan deseada por sus coterráneos) se constatan todavía sistemáticos asesinatos y desplazamientos de personas huyendo de los conflictos, amplias diferencias de clases y etnias, hechos que son percibidos además en otras naciones del área que presentan movilizaciones populares ante los absurdos recortes de carácter social que laceran la estabilidad ciudadana y el decurso de las nuevas generaciones, elementos sobre los cuales el ALBA trabaja con fortalezas para disminuir la brecha entre pobres, y ricos.

Lamentablemente existen quienes buscan prebendas siendo siervos del imperio el cual no cede en sus propósitos expansionistas, y ambiciones de riquezas. Y para intentar alcanzar sus mezquinos objetivos promueve la subversión, el terrorismo, golpes de Estado, y contribuye a exacerbar odios y posibles holocaustos en la zona, pero siempre fuera de sus fronteras debido a que no es interés de la Casa Blanca llevar las guerras a sus latitudes. Su fin es practicarla en otros territorios que son los que ponen los muertos y la destrucción de patrimonios, e historia.

No hay mayor crueldad y quebranto de los derechos humanos que potenciar conflagraciones, asedios, estrategias neoliberales, sanciones e intervenciones militares. Todas sin excepción tienen por consecuencia sufrimientos, desesperación, pérdida de vidas y traumas irreparables como los de las oleadas migratorias que concurren de Centroamérica hacia el Norte.

Pero al parecer la desprestigiada Organización de Estados Americanos no visualiza esos sucesos ni quiere hacer frente realmente a esas situaciones latentes en el Sur.

La OEA y su secretario general Luís Almagro (quien se alejó diametralmente de los principios del Frente Amplio de Uruguay), solo han servido para secundar las pretensiones de Washington, destacándose en sus ataques a Venezuela, Nicaragua, Cuba, y otros estados soberanos con gobiernos más inclusivos que favorecen a todos sus pobladores, y no solo a oligarcas. Esta institución dirigida por Almagro ha demostrado ser el mejor instrumento de dominación y desvergüenza del continente.