La doble moral y el servilismo del secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA) Luís Almagro, alcanzan tal magnitud que solo puede inspirar hastío y aversión por su incondicionalidad a Washington y a las causas más indignas del continente.

Este señor que quizás en algún momento, (particularmente durante su accionar con el Frente Amplio de Uruguay y mientras ocupó responsabilidades en el gobierno del digno hombre de avanzadas ideas, el ex presidente Pepe Mujica), mostraba ser otro tipo de ente social, defraudó a la humanidad, esa que sufre con las políticas segregacionistas impuestas por las oligarquías y el neoliberalismo salvaje que tratan algunos de imponer.

Pero sin dudas su verdadera cara, la cual no es muy agraciada porque refleja lo más impúdico de su alma, ha quedado fehacientemente desenmascarada ante la opinión pública. Y especialmente ante las personas decentes de América Latina y el Caribe que anhelan un mejor mundo, más justo y equitativo para todos los ciudadanos, sin privilegios para los ricos y poderosos, en detrimento de los más necesitados del planeta.

Almagro, quien junto con su ascensión al cargo en la OEA dejó ver sus reales intenciones como lacayo de la Casa Blanca, sigue teniendo signos de profunda amnesia con respecto a Cuba. Ello lo ha llevado a olvidar la práctica histórica de la solidaridad que brinda este país, el cual comparte lo que tiene y no lo que le sobra.

Desde hace alrededor 60 años y sin distinción de clase, credo o raza, los cubanos vienen colaborando con pueblos de Asia, África y América Latina que lo han requerido, algo que muchos otros países altamente desarrollados, los cuales él conoce, no hacen.

Precisamente los que más atesoran riquezas se rehúsan o condicionan las asistencias a otros territorios, sobre todo cuando de lugares inhóspitos, apartados, o muy complicados geográficamente, se trata.

Por lo general, los médicos y paramédicos de la nación caribeña están en la avanzada, son de los primeros en acudir a servir a quienes precisan de ayuda en cualquier parte del orbe, y ello es posible porque han sido educados en valores humanos y principios solidarios.

La Isla siempre ha estado en la primera trinchera de combate ante epidemias, desastres naturales y ofreciendo su modesta contribución donde casi siempre prevalecen las abismales desigualdades heredadas del colonialismo como la extrema pobreza, el analfabetismo, la carencia de servicios sanitarios, empleo y cultura, o donde quiera que predomine la falta de oportunidades para aspirar a una vida más plena.

A la K nunca le ha interesado priorizar la erradicación del colosal grado de desigualdad imperante en América. Y sin embargo tiene record de secundar las intervenciones militares de EE.UU, así como la injerencia en los asuntos internos de otras naciones.

Y de manera inmoral hacen mutismo total ante el aberrante incremento de la carrera armamentista, y de las operaciones y bases militares norteamericanas en países del área. Como también silencian las denuncias de torturas acontecidas por el ejército norteamericano en la Base Naval de Guantánamo, territorio ilegalmente ocupado, o en Iraq contra los prisioneros excluidos de derecho a juicio legal.

En vez de promover la paz y el desarrollo sostenible para todos sin excepción, el ineficaz Secretario General de la Organización regional contribuye a azuzar los cantos de guerra y conflictos entre vecinos como Colombia y Venezuela, pueblos hermanados por lazos bolivarianos. No acaban de comprender que la armonía e integración regional puede alcanzarse aún en la diversidad de sistemas políticos, sociales y económicos, y por ende, pluralidad de pensamiento.

Almagro quebranta los principios fundacionales de esa institución, recibe y apoya declaraciones de opositores venezolanos que no representan gobierno alguno, y quienes por el contrario, (ante el desespero y la impotencia de no obtener el voto popular y alejarse cada vez más de los intereses de las grandes mayorías de la población, acuden a cobijarse con sus padrinos y la mafia miamense que organiza la sedición y financia a golpistas y contrarrevolucionarios para subvertir el orden en países independientes, lacerando la independencia de los Estados.

La Mayor de las Antillas goza de prestigio mundial por estar siempre al lado de la justicia y el respeto al derecho internacional. De ahí la desfachatez de los acólitos del Norte en la OEA al atreverse a arremeter contra la tierra de José Martí y Fidel Castro, la cual puede dar lecciones a los que padecen de pérdida de memoria y honda ceguera política.

Aquellos que hacen carrera viviendo de falacias, o tergiversando la verdad, siempre tendrán el rechazo contundente de sus compatriotas. Igualmente quienes fomentan odios y coexisten como mercenarios al servicio de potencias foráneas logran, también, el desprecio de los hombres de buena voluntad del Universo.

No olvidar la profundidad de las frases del Apóstol cubano legadas a las presentes y futuras generaciones; Patria es Humanidad y Trinchera de ideas valen más que trincheras de piedras.