El Primer Fórum de Pensamiento Crítico organizado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), desarrollado en Argentina, constituye espacio propicio para que la izquierda de la región aúne voluntades y fortaleza de ideas que permitan desarticular los blindajes mediáticos impuestos por las oligarquías y derecha tradicional con el fin de hacer retroceder las conquistas alcanzadas por los pueblos con gobiernos progresistas.

Esta convocatoria cuenta con la participación de un grupo de personalidades y ex presidentes, quienes lograron durante sus mandatos legislar y emitir disposiciones que favorecieron a millones de ciudadanos. Esos que durante siglos habían sido olvidados por otrora administraciones de turno serviles a los intereses de la gran burguesía y el capital foráneo.

Entre los asistentes al cónclave se encuentran Dilma Rousseff, Cristina Fernández, Pepe Mújica, Ernesto Samper, entre otros líderes sociales y políticos interesados en dar a conocer la realidad que impera en las naciones de América Latina. Se han revelado datos y estadísticas irrevocables que muestran el retroceso que significa para las democracias y el desarrollo, con equidad e igualdad de oportunidades, el retorno al avasallador neoliberalismo que tanto daño, sufrimiento, homofobia, racismo y desigualdad ha causado en Nuestra América.

Tanto la inauguración como el contenido ulterior del evento denotan evidentes comparaciones entre lo que es capaz de lograr un Estado cuando favorece el bienestar de las grandes mayorías, y aquel predominantemente elitista que solo pretende privatizarlo todo, expoliar recursos y hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.

Por ejemplo, la ex dignataria Cristina Fernández ofreció una conferencia magistral sobre la realidad actual de Argentina la cual se encuentra hoy sumida en un colosal endeudamiento (de miles de millones de dólares), con los acreedores y el Fondo Monetario Internacional. La misma tiene tal magnitud que varias generaciones vivirán como víctimas de esa barbarie económico-financiera en un país que había logrado (a partir del gobierno de Néstor Kirchner), saldar la catastrófica herencia recibida de los gobiernos que le antecedieron.

Sin embargo, todo indica que con el “Cambio” proclamado por Mauricio Macri, creció la inflación, la deuda externa y el contubernio con los fondos buitres. Y ante las exigencias del F.M.I. aumentó el desempleo, los precios de los productos, las tarifas de los servicios básicos, entre otros. También disminuyen los presupuestos para la educación, la salud y a otros decisivos frentes sociales.

De igual manera, el futuro presidente de Brasil Jair Bolsonaro ya muestra sus garras xenófobas y racistas con sus declaraciones. Igualmente, arremete contra los sin tierra y movimientos de trabajadores, indígenas, ecologistas, entre otros, que defienden sus derechos ancestrales y humanos.

Y por si fuera poco, el señor Bolsonaro cometió su primer gravísimo error contra Cuba, tratando de desvirtuar y manipular la colaboración de más de 8 mil médicos de la Isla en ese país dedicados a ayudar a aquellas poblaciones del gigante del Sur que más lo necesitan, generalmente pobres que viven en lugares apartados de la geografía nacional a los cuales jamás llegó un galeno a ofrecer salud y prevenir enfermedades.

Solo un obtuso de mente puede atacar lo más noble y sensible de una relación, como la de Más Médicos, que salva vidas y ha quedado fehacientemente demostrado en el mundo el prestigio de los profesionales de la Mayor de las Antillas, quienes acuden, voluntariamente, a cualquier llamado de emergencia sanitaria o desastre natural que se haya producido en cualquier latitud del orbe.

Hay decenas de ejemplos de ello que al parecer Jair, ex capitán del ejército, desconoce. Quizás nunca haya leído sobre las hazañas de los cubanos; pobre de quien posee tan precaria alma y nulo espíritu de solidaridad humana. 

Los pueblos seguirán despertando, la injusticia tendrá que cesar y alamedas nuevas de paz y victoria iluminarán la ineludible integración y colaboración, independientemente de las diversas formas de pensamiento y sistemas políticos-económicos. Sin estas premisas será imposible frenar las oleadas migratorias y obtener armonía y desarrollo sostenible para todas las naciones, desde el Río Bravo hasta la Patagonia.