Existe una latente preocupación en Brasil y la región latinoamericana y caribeña sobre la indigna cruzada mediática de medios de comunicación al servicio del gran capital y el indebido empleo de las redes sociales en Internet por parte del equipo de campaña y algunos partidarios de Jair Bolsonaro.

Se constata una exacerbación a la violencia y particularmente a diseminar falacias y acciones de desprestigio contra el Partido de los Trabajadores y el candidato a presidente Fernando Haddad, seguidor de Luis Inácio Lula Da Silva, (injustamente encarcelado en ese país), puede provocar un retorno del fascismo en el gigante del Sur.

Los que orquestaron la maquiavélica y desmedida estrategia de mentiras y odios contra el PT y Lula no comprenden que han hecho renacer una vez más el extremismo y la violencia en esa nación, algo que puede llegar a ser similar a la “Operación Cóndor”, hoy quizás con un intento de “disfraz democrático” el cual también puede ser desenmascarado.

Esperemos que la humanidad no olvide los sufrimientos que causó a la población del continente el extremismo protagonizado por los fascistas y que los brasileros conocieron en la década de los años 60 y 70, fundamentalmente.

Resulta lamentable que las declaraciones del señor Bolsonaro se perciban tan alejadas de los genuinos intereses de las grandes mayorías, esas que por centurias fueron olvidadas y obligadas a convivir con el analfabetismo, la pobreza extrema, marginación y engaño.

No existe ningún signo que indique que el candidato ex militar vaya a contribuir a legislar, (con obras concretas económicas y sociales), a favor de los millones de hombres y mujeres que cada vez aumentan más su nivel de miseria y desconcierto ante la carencia de tierras, empleos, viviendas y servicios elementales de salud y educación que universalmente deberían ser gratuitos y con pleno acceso, para todos los ciudadanos.

Esperemos que el nuevo Presidente que sea electo en ese noble país logre ser digno de la historia de lucha atesorada en pro de las reivindicaciones de los obreros, campesinos, estudiantes, amas de casa, jubilados, y trabajadores en general.