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El 14 de junio de 1928 nació en Rosario, Argentina, uno de los hombres más heroicos y trascendentes del siglo XX. Ernesto Guevara de la Serna, cariñosamente apodado Che, sigue conmoviendo a millones de seres humanos que en el mundo conocen de su obra, historia e intrepidez en la lucha contra las injusticias y por la libertad.

Su arrojo lo llevó a enrolarse a fines de los años 50 de la pasada centuria en la noble causa de la Revolución Cubana, ganándose la confianza del máximo líder Fidel Castro y de aquellos combatientes y comandantes como Camilo Cienfuegos, los cuales a su lado protagonizaron la campaña invasora de oriente a occidente, incursión armada que contribuyó decisivamente a la retirada del tirano Fulgencio Batista, y a la conquista definitiva de la independencia de la Isla.

Che tenía un alto espíritu de colaboración y sentido solidario, dedicando gran parte de su prolífera vida a combatir las consecuencias del colonialismo y el imperialismo, flagelos que tanto daño han causado al exacerbar las desigualdades sociales, étnicas y religiosas, las cuales aún persisten en países de la región latinoamericana y caribeña.

Todavía es muy profunda la brecha existente entre ricos y pobres y la implementación de políticas capitalistas salvajes como el neoliberalismo que trae consigo mayores indicadores de endeudamiento (desempleo, altas tarifas en el pago de servicios básicos como luz, gas, agua, sanidad y en otras prestaciones importantes, privilegiando solo a las élites de poder), acrecientan las diferencias entre el Norte y el Sur.

Lamentablemente, esa situación precaria de vida por la que Guevara siempre batalló hasta entregar su vida, en octubre de 1967, luchando por la liberación de Bolivia (territorio entonces víctima del saqueo y la usurpación del capital foráneo y particularmente del imperialismo norteamericano), continúa golpeando a otras tierras, y no solo del continente sino, además, del orbe.

El ejemplo del también Guerrillero Heroico sigue como símbolo de la juventud cubana, la cual se educa y forma en los principios éticos y revolucionarios por él legados.