El Apóstol tempranamente vaticinó la sed de expansionismo de los Estados Unidos sobre las tierras de América. Adelantado a su época tuvo una certera visión de lo que representaba ese naciente imperio para los anhelos de independencia y soberanía de las naciones del continente.

No olvidar que cuando en 1898 Washington se inmiscuye en la contienda emancipadora de los mambises contra el colonialismo español dando lugar a la Guerra Hispano Cubano-Norteamericana tenía como propósito desplazar a la Metrópoli y apoderarse de la Isla condicionando además su status de república a la formación de un gobierno dócil y servil a sus intereses como el que erigió el 20 de mayo de 1902.

José Martí Pérez, patriota insigne de Cuba, nació el 28 de enero de 1853 y legó una extraordinaria e imperecedera obra literaria y política a las presentes y futuras generaciones. Sus enseñanzas perdurarán para todos los tiempos.

El antiimperialismo y profundo amor a la Patria que caracteriza a los ciudadanos de la Mayor de las Antillas tiene sus antecedentes en las epopeyas del Ejército Libertador del siglo XIX en la cual el Héroe Nacional tuvo un singular protagonismo. La simiente de su pensamiento germinó en la Generación del Centenario con los revolucionarios que luego encabezaron con Fidel Castro al frente, la victoria de 1959.

Los principios martianos están muy enraizados en su pueblo el cual con sabiduría y desarrollo cultural ha logrado defender y sustentar esos postulados ante las apetencias crecientes de Norteamérica que jamás ha cesado en su empeño de retrotraer a este país al ignominioso pasado de neocolonialismo y sometimiento. Washington no ha cambiado, sigue considerando a Latinoamérica, su traspatio.

De ahí sus sistemáticas estrategias de intromisión en los asuntos internos de otras naciones y su infame historia de intervenciones militares en otras latitudes.

Así mismo el alto grado de conciencia política adquirido por los cubanos les ha permitido discernir sobre los verdaderos propósitos injerencistas de la Casa Blanca los cuales en esta centuria siguen siendo los mismos que otrora Martí predijo; EE.UU está destinado a plagar de miseria a la América en nombre de la libertad.

Esa voracidad del imperio se constata cada día en el accionar amenazante y agresivo contra todos aquellos procesos soberanos que no se pliegan a sus designios. Venezuela es hoy uno de los ejemplos más fehacientes de esa avidez que prevalece en la actual administración de Donald Trump, por apoderarse de lo ajeno, también en nombre de la “democracia made in USA”.

Pero el Apóstol también dejó a la posteridad frases que ilustran el valor de la dignidad y solidaridad entre pueblos hermanos cuando dijo: “Patria es Humanidad”, y “Trinchera de ideas valen más que trincheras de piedra”.