Foto: Biblioteca Nacional José Martí

Uno de los más ilustres intelectuales cubanos del siglo XIX, el profesor universitario, periodista, historiador y bibliógrafo Antonio Bachiller y Morales, quien dedicó gran parte de su vida al estudio de la Bibliografía en Cuba y Latinoamérica, falleció en La Habana el 10 de enero de 1889. 

Nació el 7 de junio de 1812 en la capital. Cursó estudios en el Seminario San Carlos, y a partir de 1928 estudió Lógica, Metafísica y Moral, en la Real y Pontificia Universidad de La Habana, donde obtuvo el título de bachiller en Leyes en 1832. Luego se graduó de bachiller en Cánones, y en 1837 se licenció en Derecho Canónico. Al siguiente año alcanzó el título de abogado en Puerto Príncipe, actual ciudad de Camagüey. 

Destacó por sus aportes en la investigación de la Historia de América precolombina, como muestra en sus obras Antigüedades Americanas y Cuba Primitiva. Tuvo que emigrar con su familia a Estados Unidos a raíz de los sucesos del Teatro Villanueva y del Café del Louvre, por resultar sospechoso a las autoridades españolas. Allí, donde permaneció entre 1869 y 1878, escribió cartas al periódico mexicano El Siglo XIX, en las cuales relataba aspectos de la Guerra de los Diez Años. 

Fue miembro de prestigiosas instituciones científicas como la Sociedad Arqueológica de Madrid, la Sociedad de Historia de Nueva York, la Sociedad Económica de Puerto Rico y la Sociedad Arqueológica Matritense. Ejerció la docencia como catedrático de Religión y Derecho Natural en el Seminario de San Carlos, desde 1836; Secretario de la Sección de Educación de la Sociedad Económica de Amigos del País, en 1838; presidente de la Sociedad Antropológica de La Habana y director de la Cátedra de Economía Política, de la referida Sociedad Económica, en 1841. 

Además, fue Catedrático de Economía política del Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, a partir de 1863, donde llegó a ser director, en 1868 y decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad de La Habana. 

Su obra: Apuntes para la historia de las Letras y de la instrucción Pública en la Isla de Cuba, resulta una de las contribuciones más importantes al estudio de la Bibliografía hispanoamericana y al análisis de los progresos alcanzados por la civilización en Cuba. Además, realizó relevantes aportes con sus escritos de carácter socioeconómico referidos a la trata, al libre comercio y a los problemas de la agricultura cubana. 

Recibió numerosas distinciones científicas, entre ellas, fue nominado en dos ocasiones socio de mérito de la Sociedad Económica de Amigos del País, y posteriormente socio de honor; en 1845 fue designado socio correspondiente de la Academia de Anticuarios del Norte de Europa, y socio de mérito de la Sociedad de Antropología de Cuba. 

Sin dudas es una de las figuras imprescindibles de nuestra cultura, con una extensa obra investigativa que contribuyó a la recuperación histórica de su tiempo. Es considerado el padre de la bibliografía en Cuba y en su honor se instituyó el 7 de junio como Día del Bibliotecario.

 La Sociedad Cubana de Ciencias de la Información (SOCICT), que agrupa a especialistas vinculados a la información científico-técnica y la Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI) instauraron en 1995 el sello conmemorativo Antonio Bachiller y Morales, otorgado a personalidades e instituciones que contribuyen a la actividad bibliotecaria e informativa.