El avance indetenible hacia el occidente de Cuba por parte del Ejército Rebelde durante los últimos días del año 1958 trajo consigo el descalabro y derrota definitiva de las tropas de la tiranía.

Por orientaciones del máximo líder de la Revolución Fidel Castro se dirigen hacia La Habana los Comandantes Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara, luego de las exitosas campañas guerrilleras desarrolladas en Yaguajay y Santa Clara, (localidades de la antigua provincia Las Villas), las cuales contribuyeron a precipitar la caída de la dictadura.

La llegada a la capital, el 2 de enero de 1959, tenía el propósito de tomar el Campamento Militar de Columbia donde radicaba el Estado Mayor del ejército batistiano.

En el entonces bastión del enemigo, desmoralizado además por la huida de Fulgencio Batista con un grupo de colaboradores cercanos, asesinos y cómplices de crímenes de lesa humanidad, se produce la rendición del enemigo sin apenas resistencia, ante la pujanza de los barbudos que ya tenían rodeada la fortaleza.

Seis días después, el 8, entraría en La Habana el Comandante en Jefe Fidel Castro, acompañado de los intrépidos rebeldes de la Sierra Maestra.
Aquí en Columbia bajo la égida de los revolucionarios y el pueblo que por doquier vitoreaba a la Caravana de la Libertad, ofrecería el Comandante en Jefe un importante discurso en el que declaraba la plena independencia de la Patria y la derrota de la ignominiosa tiranía.

Y precisamente en ese trascendental momento quedó patentizado para la historia la expresión: ¿Voy bien Camilo? Esa sencilla frase mostraba la confianza del líder hacia el también “Señor de la Vanguardia” y “Hombre de las Mil Anécdotas” como aparece registrado en la bibliografía.

Che y Camilo fueron exponentes de lealtad a la Revolución y Fidel, y ambos dedicaron su vida a la causa emancipadora de la mayor de las Antillas frente a un régimen oprobioso y sanguinario que enlutó durante la década de los años 50 de la pasada centuria, a miles de familias cubanas.