Foto: Cubarte

El historiador y demógrafo, Juan Pérez de la Riva, falleció en La Habana el 4 de diciembre de 1976. Su aporte más reconocido fueron las cifras por él recopiladas y analizadas, que han servido de base eficaz a investigadores para el desarrollo de las Ciencias Sociales en Cuba. La selección de sus trabajos de mayor interés metodológico fue publicada bajo el título de El Barracón y otros ensayos, la cual constituye un valioso apoyo para los estudiosos del devenir histórico.

Nació en Biaritz, Francia, el 13 de julio de 1913. Inició su formación profesional con estudios de ingeniería eléctrica, que aunque apartados de su real vocación, le aportaron una buena base matemática para su ulterior trabajo como científico. Posteriormente cursó la Licenciatura en Historia y Geografía, la cual, unida a sus contactos con destacados especialistas extranjeros, perfeccionaron su formación profesional.

Con Raoul Blanchard, en Grenoble, adquirió la metodología de la investigación geográfica, y con Edmond Esmonin, el conocimiento de las teorías clásicas de la investigación histórica y lo referente a los siglos XVII y XVIII. A Marc Bloch le reconoció el haberle aportado la interpretación de los pasajes históricos y los documentos económicos del pasado, así como su primer contacto con la historia cuantitativa y la demografía. En esta última disciplina los trabajos de Alfred Sauvy le dejaron una profunda huella. Por otra parte, su temprana formación marxista le facilitó el certero abordaje del estudio de los procesos sociales.

Ingresó en la Liga Juvenil Comunista en 1930, a los diecisiete años, pero su principal acción la desarrolló en la Defensa Obrera Internacional, Sección Cubana del Socorro Rojo, y sobre todo junto a obreros, artesanos y vendedores callejeros, quienes procedentes de Europa Oriental se habían asentado en La Habana Vieja. Como resultado de dichas actividades, en la década del 30, durante una estancia de su familia en Biarritz, fue expulsado de Cuba como extranjero indeseable.

La fructífera labor de Pérez de la Riva propició numerosas publicaciones, a la vez que desarrollaba un importante trabajo directo con los estudiantes y con los nuevos investigadores, a quienes trasladaba sus conocimientos. Trabajó en la Universidad de La Habana, en su cubículo de la Biblioteca Nacional, en la Academia de Ciencias de Cuba, y en otros muchos organismos de la administración estatal, donde prestó su colaboración en los terrenos económico y demográfico.