Uno de los espíritus más fecundos de la cultura cubana fue el filósofo, maestro y político Enrique José Varona y Pera, reconocido por su importante papel en el pensamiento de la isla de principios del siglo XX, quien falleció en La Habana, hace 85 años, el 19 de noviembre de 1933.

Nació en Puerto Príncipe, actual provincia de Camagüey, el 13 de abril de 1849. Desde pequeño evidenció ser un gran estudioso y en la biblioteca existente en su casa conoció los clásicos de la antigüedad griega y latina, los españoles y los escritores modernos. A los once años comenzó el aprendizaje de idiomas, y llegó a dominar el latín, el griego, el inglés, el italiano, el francés y el alemán.

En la etapa de transformación hacia la modernidad, gran parte de su pensamiento estuvo al servicio de los problemas de Cuba, momento en que alertaba de las condiciones desfavorables del país frente al avance de la revolución industrial, así como de las medidas en el plano económico y político para integrar a la isla en el proceso de desarrollo.

Se casa con Tomasa del Castillo y Socarrás, en 1867, prima de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, con la que tiene diez hijos, tres mueren antes de 1900. En 1868 se incorporó a la lucha independentista, pero tuvo que regresar a su hogar por motivos de salud. Comenzó a destacar con sus trabajos literarios en los periódicos El Panal, El Triunfo, Revista de Cuba y en la Revista Cubana, que él fundara.

En 1878 se establece en La Habana. Poco tiempo después, el 13 de marzo de 1879, conoce a José Martí en una velada oratoria, del Liceo de Guanabacoa, en la que exponían posiciones distintas sobre el idealismo y el realismo en el arte. Al año siguiente dicta en la Academia de Ciencias sus Conferencias filosóficas, divididas en tres partes: Lógica, Psicología y Moral.

El 1 de diciembre de 1881, Martí le escribe una carta en la que le pide que atienda a un amigo poeta. A partir de entonces inician una relación epistolar a lo largo de esa década. De ese intercambio se conservan cinco cartas de Martí y dos de Varona.

Publicó los Estudios literarios y filosóficos en 1883, considerada una de las obras más significativas de su ideología. Es considerado un heredero espiritual de Félix Varela y José de Luz y Caballero. Positivista, aunque con rasgos de su personalidad que lo llevaban al escepticismo crítico, por lo que se muestra irreconciliable con la metafísica y proclama el relativismo. En esta dirección se encuentran sus obras: La moral en la evolución, El positivismo, La Gracia y La evolución psicológica, conferencias sobre la evolución de la moral.

Hubo de emigrar por sus ideas separatistas. Establecido en Nueva York,  publicó en el Periódico Patria el ensayo Cuba contra España, traducido a varios idiomas y divulgado por todo el mundo. Tras la muerte de Martí, asume la dirección del Periódico Patria, a partir del número 189, el 23 de octubre de 1895, cuya designación se da a conocer en el machón de la publicación, cargo que ocupa hasta 1897.

Participa en la reorganización del sistema de enseñanza. Para esto fue nombrado Secretario de Instrucción Pública en 1899. Entonces prepara el plan y la organización de la enseñanza secundaria y universitaria, conocido como Plan Varona, el cual entró en vigor en 1900.

Cuando comienza la etapa republicana, no quiso participar en las actividades políticas que dieron base institucional a la República, por lo que no integró la Asamblea Constituyente y en los años siguientes se dedicó a ejercer como profesor de Filosofía Moral, Sicológica y Sociología en la Universidad de La Habana.

Más tarde decide incorporarse a la política y funda y preside el Partido Conservador. Tiempo después publica el Manifiesto de 1913, que contiene su renuncia definitiva a la presidencia de este partido. Acompañó como vicepresidente al Mayor General Mario García Menocal durante su primer mandato como Presidente de la República de Cuba desde 1913 hasta el 20 de mayo 1917.

Ese año preside la Sociedad de Estudios Pedagógicos. Publica el poemario De mis recuerdos, y la obra Violetas y Ortigas, que contiene aproximadamente sesenta artículos, escritos entre 1894 y 1906. El 17 de julio se le concede una pensión vitalicia por el Congreso, en reconocimiento de su honestidad y labor pública.

Al año siguiente es nombrado Profesor Honorario de la Universidad de La Habana. Luego realiza una selección de su obra política para publicarla en dos libros: Por Cuba (discursos entre 1901 y 1915), editado en ese año, y De la colonia a la República (Trabajos entre 1884 y 1915), editado en 1919.

Emite un juicio desfavorable sobre el plan de obras públicas y la restricción azucarera de Machado en 1925. El 13 de diciembre de ese año encabeza, con su firma, la carta pública de los minoristas a Machado, por la huelga de hambre de Julio Antonio Mella.

El 26 de marzo y el 11 de abril de 1927 firma un Manifiesto al país y una Exposición al Senado de la Asociación Unión Nacionalista en contra de la prórroga de poderes de Machado. El 30 de marzo de ese año recibe y apoya a los estudiantes universitarios, que en manifestación acuden a su casa, en la Calle 8, No. 160, entre Línea y Calzada, El Vedado, para entregarle un manifiesto contra la prórroga machadista, y son atacados por la Policía.

En el periódico El País se publica una entrevista que le realizara su director el 20 de agosto de 1930, en la que exhorta a la juventud cubana a luchar contra la tiranía de Machado. Luego, el 3 de octubre, Machado suspende el homenaje nacional a Varona en el 50 aniversario de su primera lección de Filosofía, organizado por estudiantes e intelectuales. Ese año es reconocido como Maestro de la juventud estudiantil e intelectual de la revolución del 30, nombrado: Maestro de juventudes.

A fines de 1931 es detenido en confinamiento domiciliario por la represión machadista. Pablo de la Torriente Brau le escribe una carta el 18 de marzo de 1932, desde el Presidio Modelo, la cual constituye un testimonio del reconocimiento de la juventud cubana.

El 12 de agosto de 1933 cae la dictadura, y el 16 de agosto, escribe su último artículo: Mis consejos, donde analiza la realidad cubana, en ese momento. Muere el 19 de noviembre con la satisfacción de saber derribada la dictadura que tanto había criticado en sus escritos. Se convirtió en símbolo de la juventud cubana de esa década.