Eran estudiantes del primer curso de medicina que habían decidido, mientras esperaban al profesor que les impartiría la clase de biología, hacer tiempo en los alrededores del Cementerio de Espada, necrópolis de la época que se ubicaba muy próxima al Anfiteatro Anatómico, (en San Lázaro entre Aramburu y Hospital), sitio previsto para la docencia.

Un crimen de lesa humanidad fue cometido por el régimen español, quien además trató de mostrar el horrendo asesinato como un hecho aislado de carácter delictuoso contra la tumba de Gonzalo Castañón, era propósito de la administración colonial minimizar el brutal accionar y la deliberada venganza orquestada contra los cubanos, ante la lucha mambí en la manigua redentora y el no cejar en el empeño de alcanzar la soberanía.

El gobernador Dionisio López, hombre de ambiciones políticas ante la Metrópoli, fraguó la madeja de acusaciones contra los jóvenes, culpándolos de haber rayado el cristal del nicho donde reposaban los restos del señor Castañón.

Los voluntarios españoles -colmados también de odio visceral- fueron actores esenciales en el precipitado proceso de condena y aplicación de la extrema, injusta y abominable medida.

Tanto el proceso judicial de carácter sumario, como el acto de barbarie cometido, demostraron la desesperación de los conquistadores ante el fortalecimiento del ideal emancipador, el cual creció y se extendió luego de la ignominia.

Cuba -como territorio libre de conquistadores y expoliadores foráneos- exhibe hoy en lo más alto del podio su bandera como símbolo de la sangre y el sacrifico derramado por la definitiva independencia. Y no olvida a sus héroes y mártires, rindiéndoles tributo a la memoria de estos jóvenes, víctimas mortales del sistema colonial imperante en el siglo XIX.

El monumento erigido en su honor ubicado a la salida del Túnel de La Habana, recibe cada año en este día, a miles de estudiantes de Medicina acompañados de un mar de pueblo que les profesa amor, y lealtad por siempre.

En este momento de reafirmación revolucionaria por parte de los miles de médicos cubanos internacionalistas, debemos recordar a estos jóvenes para nunca olvidar la integridad de los galenos cubanos, virtud reconocida en aquel entonces y reafirmada en estos tiempos.

Foto: Cubadebate