Los camiones procedentes de las provincias de Mayabeque y Artemisa y municipios habaneros lejanos, como Cotorro, vieron llegar el día en calles de los municipios de Playa, Plaza, La Habana del Este y Diez de Octubre. Como es tradicional, las ferias de fin de año son esperadas para los encuentros con la familia y los amigos. 

Productos del agro diversos: viandas, hortalizas y frutas; cárnicos de res y cerdo; y huevos, de diferentes industrias y empresas capitalinas atrajeron la atención de personas de todas las edades. Entre los más demandados, estuvieron cebollas, tomates, pimientos, huevos y, por supuesto, la carne de cerdo, esa que ansía disfrutar cada familia la noche del 31. “Quién ha visto un fin de año, sin esa lluvia de aromas, lo mismo en los barrios ricos, que en las más humildes lomas….” 

Organizadas por las autoridades y empresas de la ciudad, tuvieron el respaldo de diferentes entidades nacionales para el suministro de algunos alimentos. A las propuestas agropecuarias se sumaron las Unidades Básicas de la Industria Alimentaria con las demandadas ofertas de la panadería y la repostería: panes, galletas de sal y dulce, cakes, así como refrescos y golosinas listas para el consumo. 

En la calle 17, de Paseo hasta 12, en Plaza, también desplegaron sus mesas diferentes unidades de gastronomía con platos de comida criolla, arroces y pollos en diversas preparaciones. 

Organizada en su generalidad, fue bienvenida por la mayoría de las personas, por la posibilidad de adquirir en un solo espacio varios productos hoy deficitarios en la venta liberada, por ejemplo, el huevo. Se incorporaron también a las ferias productos de higiene y de iluminación, con alta aceptación.

Para próximas ocasiones, dijeron algunas personas encuestadas, la feria de Plaza quedaría mejor en la calle Línea, donde el espacio facilita el ir y venir de los clientes.