Desde hace 12 años, un grupo de “locos” comandados por Roberto Varona, decidió celebrar el 31 de diciembre llenándose de vida, en lugar de cerveza, tabaco y ron. Para ello se dieron cita en la Ciudad Deportiva, en el municipio de Cerro, con el propósito de hacer su versión caribeña del Maratón de San Silvestre, Brasil.

Al principio era un pequeño grupo que no rebasaba el medio centenar de corredores, quienes daban cinco vueltas al exterior de la emblemática instalación, hasta completar un trayecto de 10 kilómetros. Pero poco a poco la cifra aumentó hasta que este año superaron los 130 andarines, y todo ello, por el simple placer de pasarla en “familia”.

Ello llamó la atención del Proyecto Marabana-Maracuba, que este 2018 se hizo presente en la competencia, la cual también contó con el apoyo de los compañeros de la motorizada. Sobre lo acontecido el 31 de diciembre Tribuna de La Habana tuvo la oportunidad de conversar brevemente con Carlos Gattorno, director general de Marabana, y con Roberto Varona.

Foto: Oscar Álvarez

Sobre la presencia de Marabana en el evento Gattorno expresó: “La carrera como tal se ha impuesto, por los años que lleva. Esto se hizo muchos años antes, y en su momento, en aquella época, un grupo de personas lo corrimos. Incuestionablemente, hay que darle más organización, ha crecido lo suficiente como para que un día como hoy sea necesario extremar las medidas de seguridad.

“Hemos tenido el apoyo de las autoridades para hacerlo, como siempre, pero tiene que estar más coordinado dentro del calendario, como parte de las actividades que se hacen en el sistema de carreras, y ya de hecho estamos hablando que lo vamos hacer el próximo año”

Al comentarle que lo ideal sería mantenerla el 31 de diciembre a las 7:00 de la mañana, igual que la carrera de San silvestre, contestó enfáticamente que sí, y agregó:

“Eso lo dictaminan los propios corredores. Todos los que hacemos actividad física, la hacemos todos los días, no importa que sea sábado o domingo, 31 ó 25. Al final se va a seguir realizando, lo que tenemos es que darle más organización, y por supuesto, hacer todo lo que desde el punto de vista de aseguramiento requiere”.

A Roberto Varona le preguntamos si, a partir de la presencia de Marabana en la carrera se pensaba hacer algún cambio, y respon-dió: “Esto nació como una reunión de amigos y conocidos que nos gusta correr, con la intención de despedir el año deseándonos felicidades. Le llamamos “la intentona”, y decimos que lo que hacemos es encender la llama para que un día se convierta en la fiesta de corredores de La Habana para celebrar el nuevo año. Eso al final se supone lo asuma el Proyecto Marabana, que es la organización nacional para este tipo de eventos”.

“Creo que lo mejor que está pasando es que Marabana comience a mirar a San Silvestre-La Habana con la intención e incorporarlo a su calendario. En cuanto al circuito, hacerlo por la ciudad es algo que mueve más recursos, este es un trazado mucho más modesto. Si yo pudiera escoger el recorrido lo haría por la Avenida del Puerto, a terminar en la Plaza de la Catedral, y lo haría el día 30 a las 10:00 p.m., para terminar casi en la víspera del 31 y probablemente movería más personas, incluso de otros países de la región que pudieran venir”.

Foto: Oscar Álvarez

Para este redactor, un área menos complicada -en cuanto a logística y regulaciones de tránsito y cercana al lugar donde en estos momentos se celebra la carrera-, sería el Gran Parque Metropolitano de La Habana, a pocos metros de la Ciudad Deportiva. Sobre tal sugerencia Varona contestó:

“Es probable. Un área muy citadina implicaría un mayor número de recursos. Por otro lado, el 31 es un día que muchas personas no trabajan, lo cual representa un poco menos de movimiento. Mi idea de hacerlo el 30 a las 10:00 p.m. aunque es otra historia, pero sí se puede buscar un área y mantener la carrera, que surge como una fiesta natural, de personas que se suman, que se levantan a las cuatro y las cinco de la mañana del 31 solo para venir a correr. No imagino algo más bonito que eso”.

uperar la centena de andarines, —hecho conseguido este año—supone, por un lado, un orgullo para los participantes en un evento cuyo principal objetivo es unir corazones y desearse lo mejor para el siguiente año. Por el otro lado, es una complicación organizativa, pero por sobre todas las cosas, es muestra que la “intentona” de que habla Varona prendió con fuerza y al parecer, va a seguir ganando adeptos, máxime ahora que cuenta con el apoyo de Marabana.