Se entremezclan impudorosos, salitre, metal, colores vivos y fuertes brisas acompañando a los transeúntes que se aventuran a explorar. Detrás del muro es el nombre de la muestra que habita el considerable tramo de Malecón desde el Parque Maceo hasta La Punta. Incluso se vuelven obligatorias algunas de las obras que guían a los caminantes por el Paseo del Prado en esta XIII edición de la Bienal de La Habana.

La diversidad de formas, poéticas, discursos…, dialogan con los habaneros, también con aquellos que están de paso en la Ciudad Maravilla. Personas de todas las edades juegan como niños alrededor de cada figura sin buscarle quizá mayor sentido que el goce y libertad que provee el momento.

El arte se adueña de la Isla, expandiéndose desde la capital cultural que palpita sueños y verdades. La mirada de cada artista se instala en la pupila de los curiosos espectadores que pierden poco a poco el miedo a las feroces olas.

Hasta el próximo 12 de mayo –durante un mes– se mantiene el evento que hace en estos días vibrar a la ciudad. Museos, calles, galerías e inimaginables lugares albergaran el concepto de la Construcción de lo posible, que caracteriza esta jornada.