Regresó, este fin de semana, Acosta Danza a la Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso con el estreno de la temporada Tributo. Carlos Acosta, bailarín y director de la compañía sorprendió a su público interpretando el pas de deux Don Quijote, en homenaje a dos de sus grandes maestros: el británico Ben Stevenson y la directora de la Escuela Nacional de Ballet de Cuba Fernando Alonso, Ramona de Saá.

“Estos dos grandes artistas me salvaron”, dijo Acosta en la conferencia de prensa que preludiara la puesta, mientras comentaba como luego de sus enseñanzas logró superarse y encauzar la proyección internacional de su carrera. Encauzar A dúo, con su peculiar Basilio, estuvo la joven bailarina Laura Rodríguez, en la piel de Kitri, siendo este uno de los momentos cúspides de la compañía este año.

Además se presentaron como parte del programa las obras End of Time, de Stevenson; el pas de deux de La sílfide, de August ournonville y la coreografía neoclásica Belles-Lettres, de Justin Peck, sobre música del compositor francés César Franck. Otra de las más esperadas propuestas fue La muerte del cisne, un híbrido que Acosta ideó entre las versiones de Mijaíl Fokin y Michel Descombey.

Acosta Danza marca con Tributo un regreso a las tablas donde demuestró la versatilidad y rigor técnico de sus bailarines. Reforzó su concepto de integralidad y alto nivel, incluso cuando se enfrentaron al repertorio clásico, siempre desde una perspectiva moderna y bajo la poética de Carlos Acosta.

Cada noche los aplausos acariciaron la brisa por encima de cada butaca en una sala llena. El arte danzario de nuestra Isla se regocija en puestas que enriquecen el amplio acervo y cultura de Cuba.