Regreso al Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, GTHAA, bajo la promesa de un evento de medidas descomunales, citado por la rigurosidad técnica de Danza Contemporánea de Cuba fusionada a la exaltación que brindan la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso y el Teatro Lírico Nacional, con la dirección musical del maestro Giovanni Duarte.

Foto: Miguel Moret

Réquiem, basada en el original de Wolfgang Amadeus Mozart, que tuvo su estreno mundial en el Auditorium Nacional de México, asalta la ciudad con coreografía de George Céspedes y la dirección general de Miguel Iglesia. La obra está a disposición del público hasta este fin de semana.

Confieso que demoré estas letras, esperando que madurara en mi pensamiento una idea fija desde donde partir. Todavía no encuentro el punto exacto donde comenzar: La puesta goza de gran esmero para lograr la uniformidad y ligereza necesaria. Los intérpretes por la parte física se desdoblan en imágenes, símbolos y roles, casi sin denotar la diferencia entre los más y los menos experimentados del cuerpo de baile. Cabe señalar la grandilocuencia escénica de Alejandro Miñoso Jiménez y Stephanie Hardy López. Ambos, cargados de amplio entendimiento sensorial y estético, logran abrazar la melodía con cada movimiento.

Foto: Miguel Moret

Por otra parte, la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso y el Teatro Lírico Nacional empastan divinamente llevando términos exitosos una obra que no puede ser encasillada en género o especialidad artística. Resalta Frank Ledesma sobre sus compañeros que se mantienen en el esperado tono de prestancia, pero él da un poco más…, un brillo indescriptible y raro que toca las fibras del alma con su voz y poética manera de interpretar.

Presentada como “Un Concierto teatralizado en honor a la vida”, Réquiem pretende y logra en gran parte dilucidar, cual pensamiento que se materializa etéreo, historia, planteamientos, preocupaciones y misterios de la existencia humana. Apoyado fuertemente en recursos audiovisuales mapea la idealizada visión del cuerpo humano, sueños, pasiones, ambiciones y esperanzas. Resulta un elixir multisensorial para cualquier espectador. Descansa sobre bases firmes sin estallar límites ni provocar en demasía. Simplemente hilvana la memoria de un alma compartida con profundidad y fundamento. Una propuesta que sin dudas llega para encantar en su dialogo directo y sensible con su público, así como cualquiera que por azar habite la calidez de una butaca.

Foto: Miguel Moret