Los avances de 2018 y, sobre todo, los desafíos que tiene ante sí el sistema de Casas de Cultura en el cambiante y retador entorno nacional, fueron analizados en el balance anual de esta red, el primero que se realiza este año entre las instituciones del Ministerio de Cultura.

Presidido por Kenelma Carvajal Pérez, viceministra de Cultura; Nereyda López, secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura; Diango González Guerra, presidente del Consejo Nacional de Casas de Cultura (CNCC), y Liliam Mendoza Estrada, presidenta de la Brigada de Instructores de Arte José Martí, el encuentro reunió en el Salón de Mayo, del Pabellón Cuba, a integrantes del consejo técnico asesor del CNCC, directivos del sistema a nivel provincial y de casas con resultados destacados, instructores de arte y líderes de proyectos comunitarios, entre otros.

Concebido para defender, mantener y revitalizar las manifestaciones culturales más auténticas del pueblo, aquellas que se gestan en los barrios, el sistema abarca hoy 343 Casas de Cultura a lo largo del país, que requieren de mayor impulso en su rescate, toda vez que 114 están catalogadas en regular estado, 46 de mal y 27 permanecen cerradas, de ellas, 10 en La Habana.

Además, hasta finales de septiembre, de las 30 Casas de Cultura que no tenían director, siete se encontraban en la capital, de acuerdo con el informe del trabajo de 2018 y las proyecciones de 2019. 

Importantes retos tienen ante sí el Consejo Nacional de Casas de Cultura, sus red de instituciones y los gobiernos locales Foto: Raquel Sierra

El protagonismo que deben tener estas instituciones, el éxodo de los instructores de arte hacia otros empleos, atribuido a la desmotivación y bajos salarios; las trabas para la creación de un taller de escultura en el municipio Playa; la necesidad de un respaldo para la formación de especialistas en literatura; el apoyo que se requiere desde los gobiernos para llevar adelante el trabajo con los artistas aficionados, fueron algunos de los temas analizados.

Aunque en el balance se analizó que más que las edificaciones, son las personas y los colectivos quienes tienen en sus manos la responsabilidad y posibilidad de atender y alimentar la sensibilidad y espiritualidad de las localidades, también se llamó a ganar protagonismo a partir de su labor, velar porque se respeten sus presupuestos y que la contribución territorial del uno por ciento de los gobiernos locales contemple sus necesidades, siempre atentos al termómetro que representan los actuales cambios en el país.

Según destacó Diango González, estar directamente en la comunidad nos hacer ser únicos, por eso debemos defender dondequiera que estemos el deber de satisfacer las necesidades culturales y artísticas de las personas.

Magalis Cabrera, del Centro Provincial de Casas de Cultura de Santiago de Cuba, explicó cómo el apoyo de las autoridades del territorio han permitido impulsar el trabajo y dignificar la labor de instructores y aficionados, a la vez que exhortó al personal involucrado en el sistema a salirse del discurso, tocar puertas y construir alianzas para cumplir las funciones para las que fueron creadas estas instituciones.

Inspirado en el concepto del Comandante Fidel Castro de defender la Patria desde la cultura, el intelectual cubano Helmo Hernández convocó a pensar en el papel que deberán jugar las Casas de Cultura en el contexto cubano de hoy cuando –de acuerdo con la nueva Constitución, que irá a referendo el 24 de febrero-, los municipios alcanzarán máximo protagonismo, convirtiéndose en la base de la Cuba futura.

A propósito del encuentro se inauguró una exposición de artes plásticas y artesanías del colectivo ArtNos Foto: Raquel Sierra


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De acuerdo con el informe de balance, en el funcionamiento, organización y evaluación de los procesos de gestión cultural institucionales, se presentan los vacíos más complejos, reflejo de carencias materiales y de concepciones y estilos de trabajo poco creativos y proactivos. Entre los elementos que inciden se encuentran el insuficiente presupuesto, mobiliario y base técnico-material de la mayoría de las Casas de Cultura; programas de desarrollo carente de proyecciones estratégicas; deficiente planificación institucional, reducida a eventos y sin visión integradora; desconocimiento del uso del presupuesto; déficit de fuerza técnica e insuficiente utilización del pluriempleo; insuficiente aprovechamiento de las acciones de superación e inestabilidad, falta de idoneidad y preparación de los cuadros dentro del sistema.

Pese a que se insiste en que la salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) es una línea estratégica que atraviesa al sistema y para lo cual se impartieron en 2018 un total de 15 talleres de sensibilización, el grupo de atención al tema no funciona y en varias provincias no se alcanzan los registros e inventarios en los contextos comunitarios no esperados.

Las prioridades para 2019 comprenden desde la atención diferenciada a los procesos de gestión institucional a partir de las prioridades de la política cultural, seguimiento a los procesos de mantenimiento constructivo de las instituciones con los gobiernos locales, fortalecer la programación cultural en y desde las Casas de Cultura y continuar la superación y asesoría metodológica para el mejor desempeño de directivos, instructores de arte y promotores en el trabajo con el Movimiento de Artistas Aficionados.