Apenas días deben esperar los amantes del séptimo arte para poder disfrutar de la cita acostumbrada cada diciembre, cuando se encienden los proyectores y se apagan las luces de los cines, espacios que acogen a miles de espectadores año tras año cuando llega a La Habana el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

La Ciudad Maravilla acoge en el 2018 a este evento el cual, en su edición 40, estará dedicado a Tomás Gutiérrez Alea (Titón), con motivo del aniversario 90 de su natalicio y al realizador argentino Fernando Birri, uno de los fundadores de la Escuela Internacional de Cine y Televisión, según dio a conocer Iván Giroud, presidente del Festival de Cine de La Habana.

Este último conversó en exclusiva con Tribuna de La Habana acerca de varios temas -todos referentes al evento de una manera u otra- para conocer más acerca de esta cita.

-¿Cuál ha sido el impacto del Festival en la vida cultural habanera?

-Mucho, tanto en la vida cultural, la cinematográfica como en lo particular. Gracias a este evento ha llegado a Cuba el último cine, lo mejor que se produce cada año. Antes era más masivo, llegaba a una mayor cantidad de personas y eso nos hacía felices, pero ahora, aunque sea a un pequeño grupo, el festival les cambia la vida.

“Te pongo ejemplos: de movimientos cinematográficos como Dogma se exhibieron sus primeras películas en el mismo año de su estreno; obras de cineastas como Pedro Almodóvar se han presentado en varios momentos; realizadores europeos, cine independiente, grandes autores asiáticos… todo engloba el concepto del festival, donde puedes ver diversas filmografías no aisladas, sino como parte de una curaduría. Es muy importante que La Habana sea ese puente de diálogo entre el cine latinoamericano y el mundial… que mantenga esa relación”.

-¿Y particularmente en las personas cómo cree que incide?

-Cambia la formación y prepara al espectador, aspecto que actualmente es lo más importante de un festival, más considerando la avalancha y el caos en los contenidos o las plataformas de la industria en el mundo; es importante que el público tenga la capacidad de escoger y el público cubano es conocedor.
“Esto es el resultado de una política coherente de formación y de atención al público que nace en el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) y que se ha perdido por diversas razones, entre ellas la falta de financiamiento para la compra de películas que permita conformar una cartelera diversa, contemporánea e interesante durante todo el año y el festival llena un poco ese vacío. No es suficiente, pero sigue siendo importante no solo para los espectadores, también para el cine latinoamericano y universal”.

-¿Cómo ve a Cuba en el entorno actual del nuevo cine latinoamericano?

-El cine cubano tiene que luchar por recuperar el lugar que tenía años atrás, esa es una realidad. Dentro de los factores que inciden es que varios países de América Latina que hasta hace poco no tenían una cinematografía destacada, están teniendo mejores resultados internacionalmente que el cubano y estas películas se aceptan en reconocidos circuitos en todo el mundo.

“También hay que considerar que siempre nos costó trabajo insertar un filme internacionalmente, pues somos un país pequeño con pocos recursos, pero se debe trabajar para cambiar el panorama actual. Creo que en poco tiempo el cine cubano podrá empezar ese camino, es un fenómeno que no se da de un día para otro; en Cuba hay talento –joven principalmente- elemento muy valioso para modificar esta realidad”.