Del uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones por los adolescentes y jóvenes cubanos en sus prácticas sociales hablaron este martes -y no de manera virtual, sino cara a cara- los miembros de la comisión parlamentaria de Atención a la Juventud, la Niñez y la Igualdad de Derechos de la Mujer.

En las postrimerías de su segundo y penúltimo día de labor en el Palacio de Convenciones de La Habana, camino al Tercer Periodo Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, a los integrantes de este grupo permanente de trabajo fueron presentados los resultados de una investigación realizada por el Centro de Estudios sobre la Juventud (CESJ).

La Doctora Teresa Viera Hernández, directora de esa institución científica adscrita al Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC),  ofreció a los diputados información interesante y que invita a la reflexión, incluido el hecho de que Cuba es el país donde más ha aumentado en los últimos dos años la cantidad de personas con acceso a Internet y de usuarios de la red de redes.

No hay en esto diferencias en cuanto a sexo o color de la piel, como sí sucede en otras naciones y -otro dato sumamente revelador y que da la medida del incremento exponencial de que se habla- en los primeros 40 días de activado el servicio de datos móviles con 3G, ya 1,8 millones de cubanos habían accedido a Internet  por esa vía.

Foto: Tomada de ACN

La inmensa mayoría de los adolescentes y jóvenes de la Antilla Mayor posee alguna de las TICs , la primera de todas el teléfono móvil, que cada vez va llegando más temprano a la vida de los cubanos, en no pocos casos antes de los 12 años, y las familias, incluso aquellas con una situación económica nada holgada, se ocupan de dotar a sus hijos de estas tecnologías, preferiblemente las más modernas y, por ende, costosas.

Contactar con amigos y gente a la que hace tiempo no ven, conocer a nuevas personas y ver y “subir” fotos y videos son, en ese orden, las actividades más frecuentes que realizan los adolescentes y jóvenes, aunque buscar información para sus estudios y el trabajo también es una buena razón para “conectarse”.

La mayor parte dice tener habilidades -adquiridas no tanto en la escuela como de manera autodidacta, “cacharreando” o con ayuda de amigos y familiares-, y también la mayoría considera necesario y desea poder ampliar sus conocimientos y las formas de aprendizaje del uso de Internet.

Viera Hernández sumó a la información sobre los resultados de este estudio nacional,  detalles sobre un fenómeno más reciente y por ahora solo presente en algunas provincias, que son las comunidades digitales, los llamados teams, muchachas y muchachos que entablan relación en el escenario virtual, pero que, en el caso de Cuba y por la propia idiosincrasia de su gente,  siente la necesidad de conocerse personalmente, en la vida real.

De ahí las citas para encontrarse y compartir en lugares públicos, algo que no debe preocupar, pero sí de lo cual se ocupa la UJC, que ha establecido un diálogo con los líderes de esas comunidades, las acompaña e, incluso, les abre no pocas puertas y espacios, amplía sus contactos y facilita sus actividades.

Arelys Santana Bello, presidenta de la Comisión parlamentaria, destacó que no hay que temerle a las nuevas tecnologías, sino, aprender los adultos a trabajar con ellas y verlas como una oportunidad para “conectar” con los jóvenes -la familia sobre todo, los padres- y para influir en su formación.

Llamó, asimismo, a aprovechar más y mejor las redes sociales para difundir la realidad de Cuba, para trasmitir nuestras verdades y razones, que son muchas, y a ganar para tales propósitos a más y más jóvenes, con ganas de hacer, pero a los cuales hay que saber conquistar.

(Tomado de ACN)