De trascendente puede catalogarse el recién concluido 9no Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Sus acuerdos están encaminados a fortalecer la cultura nacional.

En momentos que se incrementa la política subversiva del gobierno de los Estados Unidos contra la Isla, y Washington invierte millones de dólares en perturbar la tranquilidad ciudadana y destruir la Revolución, la vanguardia artística del país patentizó en el magno evento su compromiso con la Patria y salvaguarda de la identidad cubana.

La Uneac es continuadora de la política cultural refrendada desde los años 60 del pasado siglo por el líder histórico Fidel Castro en “Palabras a los intelectuales”, documento en el que se esclarecía el decisivo papel de este importante sector de la sociedad.

Entonces Fidel dejaba claro que dentro de la Revolución, todo, fuera de ella, nada; y advertía sobre los peligros de una deformación ideológica y cultural ante el accionar de intereses enemigos y mercenarios al servicio de potencias extranjeras como EE.UU. habituada a comprar mentes, esencialmente entes mercantilistas carentes de principios éticos, y muchas veces desprovistos de calidad estética.

Al respecto, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Miguel Díaz-Canel Bermúdez al concluir el Congreso, llamó a combatir deficiencias internas que aún persisten y no coadyuvan a elevar los niveles de eficacia en el ramo.

Hizo alusión a los problemas que presentan las empresas en relación a los contratos y la promoción de la obra de los artistas: no siempre están en correspondencia con las necesidades de los creadores, muchos de los cuales además de cumplir sus obligaciones tributarias personales, se ven afectados con los porcientos que desembolsan a sus instituciones por concepto de impuestos, a pesar de que, generalmente, son los propios artistas quienes logran los contratos, y en ocasiones efectúan los trámites concernientes para viabilizar los procesos.

Igualmente, llamó a erradicar toda manifestación de incultura e indecencia, y a revisar la calidad de las propuestas que se ofrecen, evitando la banalidad.

Se recordó en el cónclave que la vanguardia artística es revolucionaria, resulta una potente fuerza comprometida con la dinámica del desarrollo social de la nación y no puede concebirse al margen de sus raíces históricas, sino en estrecho vínculo con el pueblo.

Cuba ha resistido alrededor de 60 años de asedios y criminales bloqueos, y los hacedores de cultura también han sido víctimas de la insidia y política subversiva orquestada por la élite que impera en la Casa Blanca en contubernio con la ultraderecha radicada en la Florida que no cesa en el empeño de querer anexar a la Mayor de las Antillas, y secuestrar su soberanía e identidad.

Pero los hombres y mujeres de esta tierra de gigantes honrarán por siempre la memoria de sus próceres y resguardarán a la nación de aquellos que por prebendas o servilismo osen mancillar la dignidad y símbolos patrios.