Con el propósito fundamental de estimular el ahorro y empleo eficiente del agua, a partir del 2020 comenzará a aplicarse en el país una nueva tarifa para el cobro de los servicios de acueducto, alcantarillado y drenaje, en una implementación gradual que comienza en los primeros meses y pretende completarse a lo largo del año.

Según explicó, en conferencia de prensa, Bladimir Matos Moya, vicepresidente primero del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), aprobado por el Consejo de Ministros, el reordenamiento responde a las limitaciones del recurso natural, con períodos de sequías, que tienden a hacerse más frecuentes y agudos, además del alto valor del costo de operaciones y mantenimiento.

Equidad entre usuarios y simplicidad y transparencia son las características fundamentales del sistema tarifario a implantar, dirigido a promover prácticas de consumo alejadas del despilfarro y, que a su vez, a partir de lo que demuestre la práctica,  permitan la actualización de las normas de consumo, cuando las realidades lo exijan.

Matos Moya explicó que el nuevo diseño contempla tres sectores (productivo, presupuestado y doméstico), con la única excepción productivo —a la cual se le aplica un ligero incremento—  no introduce grandes cambios en cuanto a pago se refiere para quienes se ajusten a la norma establecida, y lo novedoso está en que para los derrochadores presupone un precio que crece exponencialmente en correspondencia con el incremento del sobre consumo.

Otro elemento que se introduce es que a partir de entonces, dentro del segmento doméstico se tienen en cuenta, de manera diferenciada, a los trabajadores por cuenta propia.