El 10 de abril constituye para los cubanos un día de gloria y profundo patriotismo. En esta fecha se aprobó durante la República en Armas, Guerra de los Diez Años, la primera Carta Magna de la Mayor de las Antillas que se conocería por el nombre del poblado donde fue instituida, Guáimaro.

Y es precisamente este día del año 2019, y después de un amplio debate con amplia participación de todos los sectores populares, estructuras socio-económicas y los diputados a la Asamblea Nacional que queda refrendada y puesta definitivamente en vigor, la nueva Constitución de la República de Cuba.

La misma tiene entre sus rasgos distintivos el hecho de representar a cada uno de los segmentos poblacionales del país. Ningún ciudadano queda exento de reconocimiento y son contemplados sus derechos y deberes.

Sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), donde se proclama la nueva Carta Magna de la República, en el Palacio de Convenciones de La Habana, el 10 de abril de 2019. Foto: Marcelino Vázquez

Así mismo es considerado el documento rector del funcionamiento de la sociedad y se ubica además muy a tono con las constituciones progresistas del mundo en esta era contemporánea, por el contenido de sus capítulos.

Dedica espacios significativos a cada una de las formas de producción y propiedad establecidas en el país, a partir del proceso de actualización del modelo económico y socialista de la Isla.

La familia y diversidad de género tienen un rol importante en lo intrínseco de sus artículos, y valida además el derecho de los hombres y mujeres de esta tierra a acceder a servicios básicos de salud, educación, cultura, empleo, seguridad social, jubilación y otras prestaciones decisivas para la dignificación del ser humano.

La Constitución rige el destino y futuro de la Patria y sus principales postulados están orientados a conquistar un mayor bienestar y prosperidad para todos los ciudadanos.