El pasado domingo una publicación del New York Time relacionada con los servicios médicos cubanos en Venezuela, sorprendió a la opinión pública mundial por el cúmulo de torpezas, falacias y carencia de argumentos y testimonios reales expuestos en la misma.

Penoso rol el de este medio de comunicación al atacar ignominiosamente lo más noble, solidario y humano del sistema de Salud de Cuba el cual es reconocido por organismos internacionales y regionales, por su alto grado de profesionalidad y entrega sin precedentes, a la misión de salvar vidas. 

Hacer alusión a una temática tan sensible como esta sin exponer pruebas concretas, ni identificar como corresponde,  las fuentes con nombres y especificidad, denota una impúdica intencionalidad basada en falsas informaciones promovidas por la contrarrevolución y la derecha ultra reaccionaria, para agredir a la Mayor de las Antillas.

Resulta insólito que ese medio se haya prestado para ser eco de las patrañas anticubanas generadas por elementos serviles a la política hostil y criminal que desde el gobierno de los Estados Unidos de América, en contubernio con elementos inescrupulosos de La Florida, se instrumenta contra la Isla.

Llama la atención cómo cínicamente critican la atención humanitaria que los galenos cubanos brindan en Venezuela y cual se extiende a decenas de otras naciones del mundo, a pesar del genocida bloqueo económico, comercial y financiero de Washington contra La Habana, el cual ha sido condenado de manera contundente por más de veinte ocasiones en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Miles de médicos y paramédicos cubanos han recorrido el planeta llevando esperanza de vida a millones de enfermos e incapacitados, esencialmente a pueblos del Sur, ciudadanos pobres, y de muy escasos recursos. 

Con ese espíritu solidario se contribuyó a luchar, además, contra la epidemia de ébola en países de África que lo requirieron y como es tradicional no se escatimó sacrificio alguno para combatir este letal flagelo.  

Igualmente los médicos cubanos han tenido un rol importante en la batalla contra la ceguera, manteniendo una activa participación en la Operación Milagro que devolvió la vista a millones de seres humanos que no contaban con recursos económicos para solventar una cirugía de este u otro tipo.

Cientos de consultas se efectúan mensualmente a pacientes venezolanos con diversas patologías, y otro número considerable recibe tratamiento oportuno o es operado por cirujanos procedentes de la Isla, sin que en ello medie ninguna solicitud ni declaración de origen social, credo, partido, o raza.

De ahí que las falacias publicadas por el New York Time sobre la selectividad a la hora de ofrecer medicinas y diagnósticos por parte de los profesionales de la salud cubanos es una burda y gigantesca mentira. Esta es solo comparable con las que asiduamente dice la administración de Donald Trump, el senador reaccionario Marco Rubio y la membresía de la mafia miamense que sigue viviendo del negocio de la contrarrevolución y arrimándose a medios de comunicación que consideran pueden serles apropiados para reproducir estas barrabasadas que no se aproximan, en lo más mínimo, a la realidad.

Todos los que conocen la mano solidaria de Cuba en diferentes frentes sociales están conscientes de lo burdo y repulsivo que resulta esta infamia.

Los hombres de buena voluntad del orbe podrían preguntarse; ¿Por qué el New York Time no habla sobre la guerra económica contra la República Bolivariana o contra el record que representa el bloqueo a la Mayor de las Antillas con el recrudecimiento de la Ley Helms-Burton, y por qué tampoco abordan las sanciones y el brutal asedio de Washington que impide la fluidez normal de mercancías, alimentos y medicinas, hacia Venezuela?

Esperemos que más temprano que tarde ese otrora prestigioso medio de información retome su camino de transparencia y veracidad informativa antes de seguir degradándose al prestarse a ser instrumento de la ficción e incapacidad y desespero de los enemigos de la Patria de José Martí.

Los principios morales y revolucionarios de una nación que decidió ser soberana e independiente y seguir ayudando a los más necesitados del mundo, no pueden doblegarse con embustes, ni viles procederes periodísticos.

PALABRAS CLAVES: New York Time, Falacias, Médicos cubanos, Solidaridad, Venezuela, Colaboración internacional, Cuba