Cuba envió un importante mensaje al mundo con el triunfo del Sí en la nueva Constitución de la República. Venció la voluntad de continuar defendiendo la democracia, el socialismo, la soberanía y la Revolución, principios refrendados en esta Carta Magna.
De manera mayoritaria el pueblo validó los postulados contemplados en la misma, y respondió contundentemente a la vil campaña mediática gestada desde el exterior en redes sociales y medios de comunicación al servicio de centros de poder imperiales que fomentaban con falacias y habituales tergiversaciones de la realidad de la Isla, la no participación de la población, o indignamente convocaban al No en el referendo constitucional.
Pero aconteció lo esperado por los cubanos, conscientes y conocedores del modus operandi de la ultra reacción regional. Y más de 7 millones de electores aprobaron el contenido y se consideraron representados en sus artículos, al tiempo que reconocían también lo progresista y avanzado de la misma, integralmente.
Una vez más se impuso la voluntad popular y decisión de los ciudadanos de continuar el rumbo trazado por el proceso erigido a partir de enero de 1959 el cual hizo irreversible las conquistas socio-económicas alcanzadas durante estas seis décadas.
Igualmente este acontecimiento trascendental constituyó un homenaje a la memoria del máximo líder Fidel Castro quien concibió y siempre puso en práctica la dialéctica y dinámica social que debía prevalecer en la construcción del modelo socialista de la Mayor de las Antillas. Así mismo se tuvo en cuenta el complejo contexto histórico que hoy vive la humanidad ante un mundo globalizado, desigual e inmerso en profundas contradicciones.
Esta Constitución a partir de ahora guiará la vida de la sociedad dejando plasmado para la posteridad los deberes y derechos de todos los cubanos.