La temporada ciclónica tiene los días contados. Si bien la temperatura superficial del mar aún se mantiene cálida en el Caribe y otras partes de la cuenca, el ambiente troposférico es desfavorable; los fuertes vientos superiores que en estos momentos predominan torpedearían el desarrollo de cualquier disturbio que intente organizarse.

De todos modos, sería un tanto arriesgado asegurar que definitivamente cesó la actividad de tormentas y huracanes. No es plausible ser absolutos en meteorología.

Y es que ha habido años con ciclones después del 30 de noviembre. No hay que ir muy atrás en el tiempo para encontrar ejemplos llamativos: dos -Odette y Peter- se formaron en diciembre de 2003, y la etapa ciclónica del 2005 culminó con la degradación de Zeta el 6 de enero de 2006.
Debemos resaltar que El Niño, el fenómeno climático que suele frenar la génesis y el fortalecimiento de los ciclones tropicales en el Atlántico norte, no se manifestó en el transcurso de esta temporada, al menos hasta finales de octubre.

Por encima del promedio

Trayectorias de los ciclones nombrados entre mayo y octubre Foto: National Hurricane Center, NOAA

Quince tormentas tropicales evolucionaron este año (la mayoría en el área oceánica). Ocho se convirtieron en huracanes, dos de los cuales fueron de gran intensidad: Florence y Michael. Además, una depresión existió en septiembre al este-sudeste de las Antillas Menores.

El mes de junio fue inactivo; tanto julio como agosto registraron dos ciclones tropicales con nombre; septiembre cerró con ocho (siete nombrados + la depresión mencionada); y en octubre se gestaron tres.

Hubo siete tormentas que en determinados momentos adquirieron características subtropicales, por lo que se eclipsó el récord de cinco establecido en 1969.

La presión atmosférica más baja (919 hPa) se midió el 10 de octubre en el ojo del huracán Michael. Fue también este sistema meteorológico el más potente del 2018 por sus vientos máximos.

Florence se mantuvo con fuerza de huracán durante 192 horas -aunque no de forma consecutiva- y dejó nuevos récords de lluvia en los estados norteamericanos de Carolina del Norte y Carolina del Sur.

Leslie afectó la península ibérica después de volverse extratropical el 13 de octubre: en Portugal promovió una racha de 176 km/h, la mayor reportada por la red meteorológica nacional, y en la provincia española de Segovia el viento alcanzó los 112 km/h.

Foto: National Hurricane Center, NOAA

Extemporáneo

Alberto inauguró la etapa ciclónica este año, ¡y de qué manera! Se formó antes del primero de junio y causó daños materiales y humanos.
A pesar de haber sido en sus inicios un sistema subtropical desorganizado y débil, generó demasiada lluvia en Cuba. Los acumulados en periodos de 24 horas fueron intensos, de acuerdo con los informes del Instituto de Meteorología.

Decenas de miles de personas tuvieron que ser evacuadas en nuestro país debido a las precipitaciones torrenciales y las inundaciones. Se dañaron viviendas, carreteras (inclusive tramos de la Autopista Nacional), la red ferroviaria y la agricultura. Diez personas fallecieron.

En el golfo de México Alberto se transformó en tropical. Con vientos máximos sostenidos de 75 km/h tocó tierra en el noroeste de Florida. Recorrió como depresión más de mil kilómetros, de hecho alcanzó el estado de Michigan. La baja remanente atravesó la parte oeste del lago Hurón y se disipó sobre el sur de Ontario, Canadá.

Curiosa imagen de radar que muestra a la depresión tropical Alberto sobre el estado norteamericano de Indiana el 30 de mayo Foto: Cubadebate

Casi de categoría 5

Michael se desplazó de sur a norte a través del Caribe y el sudeste del golfo de México por la influencia de una cuña de altas presiones y una vaguada. Castigó el extremo oeste de la isla de Cuba el 8 de octubre. Ocasionó inundaciones, derribó árboles y afectó varias viviendas, los cultivos y el servicio eléctrico.

En la península de Guanahacabibes soplaron vientos huracanados de manera sostenida; allí se reportó una ráfaga de 171 km/h. Las lluvias fueron localmente intensas en la región occidental del archipiélago, con acumulados de más de 100 y 200 milímetros en 24 horas.

En el golfo de México alcanzó la categoría 4 de la escala Saffir-Simpson. Penetró por la zona de Florida Panhandle con vientos sostenidos de 250 km/h y rachas superiores a 300 km/h. Por ello, pasó a los récords como el cuarto huracán más poderoso en tocar tierra en los Estados Unidos contiguos desde 1851, y el más fuerte desde el Andrew, que azotó el sur de Florida en 1992.

Con respecto al valor mínimo de presión atmosférica que se registró en el momento del impacto, Michael ocupa el tercer lugar en la lista de los más intensos conocidos en territorio continental estadounidense, y solo lo superan el Huracán del Día del Trabajo de 1935, y Camille, de 1969.

Nota: Para la realización de este artículo se consultaron el Informe de Ciclón Tropical sobre Alberto, el Resumen Mensual del Tiempo Tropical en el Atlántico y la Base de Datos del Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos, así como las estadísticas en tiempo real de la Universidad de Colorado y las conclusiones del experto Philip J. Klotzbach. Igualmente, se analizaron los Boletines de Vigilancia del Clima del Instituto de Meteorología de Cuba. Agradecemos al observador Yosvel Rodríguez Placeres por la información brindada durante el azote del huracán Michael.

(Tomado de Cubadebate/Autor: Danier Ernesto González )