Como el corazón de una instalación se le define al Maitre. Bajo su mando están todas las áreas del lugar. Le corresponde, por ejemplo, confeccionar la carta menú, supervisar la cocina, el estado y limpieza, controlar los inventarios de material y bebidas… Debe ser observador, detallista, amable…

Ariel de la Moneda Casado Foto: Lissette Martín

Ariel de la Moneda Casado cumple todos estos requisitos y mucho más. Hace 30 años llegó al complejo La Cecilia; allí primero fue barman, luego capitán, y desde hace un lustro es el Maitre.
Había terminado el preuniversitario cuando decidió pasar un curso de gastronomía. Tras realizar prácticas durante un año en otro centro, llegó a la emblemática casa de la sucursal Palmares Habana Centro, donde le pidieron quedarse. Y aun sigue allí.
En sus palabras no falta el agradecimiento a los primeros maestros. “Eran experimentadas figuras del mundo de la gastronomía; habían estado en el Habana Libre y El Floridita, símbolos del buen servicio; a ellos debo el 90 por ciento de cuanto aprendí”, asegura.
Representar a La Habana, en septiembre de 1992, con apenas 23 años, durante un encuentro gastronómico en la provincia de Málaga, España, fue una experiencia muy gratificante. Fueron cuatro jornadas para poner en alto a su país en esa esfera. Sin embargo, aunque no lo diga, su mejor actuación es durante cada jornada en las espaciosas áreas del capitalino complejo, sito en el municipio de Playa, dotado de bares, restaurante, cafetería y sala de fiestas.
Ariel opina cómo garantizar un buen servicio no solo supone complacer las expectativas del visitante. También debe cuidarse que el personal a sus órdenes cumpla con profesionalidad cada misión. En dicha alianza radica el éxito de que el cliente –tienen días de hasta 800 personas-, se sienta contento y desee regresar.
“Alguien puede considerarlo un trabajo aburrido, monótono, de hacer siempre lo mismo, pero nada más lejos de eso. Yo disfruto hacerlo porque somos un gran equipo", sostiene.
A su compañera de labor, Raida Alfonso González, se le ve feliz esta tarde de lunes, cuando el Ministro de Turismo, Manuel Marrero, coloca en la solapa de su chaleco una medalla que sintetiza más de dos décadas de entrega en el gremio.
¡Es una buena parte de mi vida!, pensó mientras su memoria abría paso a muchos y buenos recuerdos.

Raida Alfonso González Foto: Lissette Martín

“Estaba graduada de Lengua y Literatura Inglesa en la Universidad de La Habana y fui a adiestrarme en el Hotel Las Yagrumas; luego al llegar aquí me sumé a un curso de servicios gastronómicos; actualmente estoy preparada para trabajar lo mismo en la caja, el bar o el salón.
“Me gusta ver a las personas salir de aquí satisfechas; creo que la buena atención está muy relacionada con la imagen del lugar”, considera Raida. Y es muy cierto, pues la casa atrae por su bellísima imagen rodeada de vegetación, con áreas al estilo campestre, e inclusive una carta menú que irradia cubanía: allí el cliente puede elegir lo mismo la parrillada Cecilia Valdés, que las masas de cerdo Leonardo Gamboa, el pollo Cirilo Villaverde… u otros platos cuyos nombres evocan la novela histórica de corte romántico que proyecta a la sociedad cubana del siglo XIX.
El capitán Alfredo Mijares se siente privilegiado por tener en su colectivo a personas como Raida y Ariel. Lo mismo le sucede al trabajador Jorge Emilio Rojas, quien no esconde su alegría al ver cómo la dependienta y el maitre, además de otro compañero de labor, Jesús Cabello Martínez, formaron parte de los 17 capitalinos estimulados con la distinción Elpidio Sosa González, otorgada a quienes acumulan años de sobresaliente entrega en el griro.
En el caso de Ariel también recibió el sello Criollito, otorgado por la Central de Trabajadores de Cuba –CTC- a propuesta del Secretariado Nacional del Sindicato de Hotelería y Turismo a trabajadores con altos y sostenidos resultados en la prestación de los servicios durante la etapa alta del turismo y el verano. De igual manera recayó en Juan Carlos Castro Gómez, del Hotel Parque Central, y en Regla Alvares Torres, del complejo hotelero sucursal Caracol Comodoro.
Este 4 de marzo Cuba festejó el día del sector, fecha dedicada, además, a enaltecer a los colectivos de mayores ingresos y los de aportes significativos por concepto de la propina destinada a la salud; también a los que donaron para las familias damnificadas por el paso del tornado en enero último en La Habana; entre estos se encuentran instalaciones del sector no estatal, como la paladar El Laurel y los arrendadores La Conchita.

Foto: David Gómez Ávila


En nombre de los más de 25 000 afiliados al sector, el director de la división Playa 2, de la sucursal Palmares Habana Centro, Esteban Alfaro, resaltó motivaciones especiales como la celebración del XXI Congreso de la CTC, previsto en abril, y el aniversario 500 de La Habana, entre otras fechas, para impulsar de manera acelerada un turismo muy cubano, centrado en la búsqueda de vías para incrementar ingresos, disminuir costos y gastos, concretar ahorros de recursos sin afectar la calidad, por citar algunas misiones igualmente remarcadas por el secretario general del sindicato en el país, Victor M. Lemagne.