Fue, otra vez, una cita memorable, vibrante, cargada de emotividad como suele suceder siempre cuando uno se acerca a la historia con hondura. Al igual que aquel 8 de enero de 1959, Fidel y sus guerrilleros rebeldes -en los jóvenes que ahora reeditan el acontecimiento- volvieron a irrumpir en la que desde entonces devino Ciudad Escolar Libertad, y los cinco mil habaneros congregados, inundaron de la júbilo la explanada, en prueba de que la Revolución palpita, y su líder vive.

Foto: Dario Gabriel Sánchez

Las palabras de Fidel de entonces volvieron hacer vibrar a los presentes. Pasaron ya 60 años, pero rememorar aquellos acontecimientos sigue haciendo feliz a los capitalinos.

Y precisamente para él, artífice principal de la justicia conquistada, la alusión inicial del primer secretario del Comité Provincial del Partido, Luis Antonio Torres Iríbar, único orador de esta cita del pueblo con la remembranza, presidida por los miembros del Buró Político, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central.

Foto: Dario Gabriel Sánchez

“Él está feliz, está con nosotros”, dijo Torres Iríbar, para luego evocar aquel momento y acentuar que perpetuar el legado de sus protagonistas y mejorar la obra es lo mejor que podemos tributarles los agradecidos.

El dirigente partidista habló del legado y el ejemplo del Comandante en Jefe, ponderó la resistencia del pueblo a lo largo de seis décadas, hizo referencia a la unidad como factor principalísimo de esta hazaña y subrayó que la batalla económica constituye tarea a priorizar por todos aquellos que se sienten comprometidos con el presente y futuro de la Revolución.

Foto: Dario Gabriel Sánchez

El también miembro del Comité Central ponderó el ejercicio participativo y democrático que constituyó el debate popular en torno al Proyecto de Constitución, y en correspondencia llamó a dar un sí masivo, rotundo y popular a la Carta Magna resultante de tales intercambios, en el referéndum convocado para el venidero 24 de febrero como expresión de firmeza y lealtad, en un gesto con el cual –explicó- no solo estamos defendiendo la esperanza y el honor de los cubanos sino también de otros pueblos del Tercer Mundo, América Latina y el Caribe.

Foto: Dario Gabriel Sánchez

Finalmente, en nombre de la capital, “la que protagoniza intensas jornadas de trabajo para dignificar la vida de sus habitantes”, Torres Iríbar ratificó el compromiso de “no dejar caer jamás la bandera que, desde La Demajagua, ondeó por todos los cubanos, firme y bella”.

Foto: Irene Pérez

Los momentos culturales del acto corrieron a cargo de la actriz Corina Mestre, el trovador Eduardo Sosa y la soprano Bárbara Llanes.